Ulalume González de León



Selección y nota
de Rubén Bonifaz Nuño



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Nota introductoria
 
 

Situada entre alas y raíces, centro sensual del árbol del conocimiento, relumbra la poesía de Ulalume.1 Criatura de palabras, cifra de un código perfecto, engendra una suerte de sucesión simultánea de cristales y de espejos sobrepuestos, donde el mundo transcurre y se multiplica sin tregua en un solo punto. Laberinto translúcido.

Y es también ella misma el hilo que regala el camino hacia su propio interior, hacia el descubrimiento de una realidad cuyo último centro es el amor. El amor que asoma su rostro único a los espejos de ventanas innumerables, y que enseña su gloriosa unidad en esa misma pluralidad infinita.

Análisis y síntesis, solución y coagulación. Allí la palabra, en traje de inefable, se convierte en instrumento de invención, tomado el término en su prístino sentido de encuentro. Y la palabra, ya poesía, descubre, inventa, encuentra.

Éste es el mundo, construido de respuestas que, a su vez, son interrogaciones previas e incesantes:

Por fuera, semejante a una corteza de oro, están la luz pensada, los purísimos acercamientos del día; por dentro late el sueño, la vaga plenitud de lo real. Y el dentro y el afuera, cristales y espejos en comunicación incesante, se condensan primero y luego se despliegan en una sola claridad que lo conoce todo, menos la limitación. En ese proceso, se ayuntan y procrean la reina de las lámparas y el opulento ámbito entenebrecido en donde el tacto da testimonio de la unión consumada aun antes del abrazo.

Ésta es la poesía del mundo de Ulalume:

Dentro de la envolvente construcción sin tacha, del insensible esfuerzo espiritual que culmina en aristas y facetas de grávida geometría, se oculta y palpita en lo oscuro la única realidad verdadera, alimentada por la respiración de la vida; el hambre, el frío, el placer inocente o perverso, la necesidad del amor, en perpetuos viajes de partida y de retorno cuyo destino y cuyo principio es el cogollo sensual del cuerpo de una mujer.

Así, las palabras se vuelven capaces de justificar el orden que las dispone en arquitecturas de luz y de gracia.

Allí está, dentro de ellas, la mujer que corre descalza sobre filos de espumas costeras, o que calienta su deseo en la pereza de las sábanas de la mañana, o disuelve en su lengua la roja dulcedumbre de sentirse alegre. Aquella que, dando el vuelo a sus miembros, se desnuda al vestirse de caricias; muerde la cáscara de ese instante, y encuentra, como en la solidez de una fruta, la pulpa suntuosa de edades interminables.

Nada puede dejarse para mañana, porque mañana es inseparable de ahora.

No se trata de recordar ni de formular presagios. La poesía de Ulalume ofrece el cristal encantado que hace posible adivinar el presente.

Blancura del cuerpo, piedra preciosa del corazón. La palabra pone en acción el amor, es el recipiente de la vida, la consumación ordenada. Y, al mismo tiempo, es el riesgo sin pausa, el torbellino de las pérdidas y las ganancias, el azar y el destino.

Ulalume escribe, y lo comprueba. Escribir, para ella, es plenitud de ser; es amar, comprender que nunca se termina de comentar el amor; que éste, como la poesía, se funda en el deseo de desear, siempre reciente y antiguo, sin tregua realizado en sí mismo: sola garantía de la libertad.

Arde la superficie multiplicada del diamante tallado; juego infatigable de transparencias y reflejos, en torno de la ardiente almendra que los origina y los orienta.

En la poesía de Ulalume, orientando y dando a la luz las radiaciones de la deslumbrante coraza de las palabras, queda protegido y abierto el lujo de la femenina sabiduría corporal: médula de miel dentro de la dura soledad de la espina.

Criatura de palabras, esa poesía jerarquiza el código del más profundo conocimiento, la simultánea sucesión condensada en los dos nombres que designan a cada cosa.

Uno de esos nombres se pronuncia, se calla el otro. Entre ambos construyen el signo de la eternidad, inventan la eternidad, la encuentran.

El alma es sólo una manera de ser del cuerpo, y éste forma la fuente sensual, el centro del conocimiento sustentador de alas, mantenido por siglos de raíces.

La más poderosa sensualidad, arraigada y aérea; la conciencia más severa del orden inteligible, combaten, se alían, tienen en la poesía de Ulalume su campo de batalla y la cama fecunda de sus bodas.

Desde allí convocan y deslumbran; enriquecidas ambas por el amor, prometedoras de la ilimitada libertad, consiguen que cada una de sus palabras se trasmute en un casi abusivo acto de seducción.

 

Rubén Bonifaz Nuño

1  Ulalume González de León (Montevideo, Uruguay,1932-Querétaro, México, 2009). 

Difícil contar jardines 

 

El jardín donde estamos
mi-jardín-tu-jardín
es el mismo o son dos?
Mi jardín
Tu jardín
De acuerdo con los robles
la hierba
             los geranios
Pero yo sé de un árbol
que viene de mí mismo
y en su rincón no ocupa
más sitio que un deseo
Y tú qué has inventado?
porque vuelves los ojos
y descubro en el fondo
una flor extranjera 


Telegramas


4

Tienes la edad del mundo
y ni un minuto menos
pero te ves más joven

5

Estar solo es perder el sitio
andar a la intemperie
Dame un aquí en tu cuerpo

6

Muchacha desnuda
te voy a escribir
un poema-guante


Acibernética

 

No
      no nos respondíamos
Las preguntas lanzadas rebotaban
y volvían distintas
casi irreconocibles
pájaros migratorios siempre otros
Podíamos usarlas en seguir preguntando

 


Contar un cuento
 

Es el país de Irás y No Volverás
donde los relojes marcan el invierno en punto
y sólo en tu memoria habría primavera
si tuvieras tiempo de recordar
Pero sólo hay tiempo para buscar a la reina blanca

Aquí se congela el corazón y no puede romperse
Aquí se congelan las fuentes del llanto
Aquí se congelan las palabras que designan cosas de
                                                                       [colores
y sólo sobrevive la palabra de su nombre
Pero tú no sabes cómo se llama la reina blanca

Se sabe poco de la reina blanca:
que habita un silencio sin ventanas
que habita el castillo de Salsipuedes
que habita el lugar del frío

Se sabe poco de la reina:
que es completamente blanca
que ni pensando todas las rosas juntas
se podría armar un arrebol en sus mejillas
y que ni con todas las alas de todos los pájaros
se podría emigrar de su invierno en punto

Se sabe poco de ella
Pero no necesitas más para buscarla
Ni necesitas más para no encontrarla

 


Litología

 

Arrojaría la primera piedra
si tan sólo supiera
                           contra qué
                           contra quién
Pero callo
               obedezco
gasto mis días
                     pongo
hasta el cansancio piedra sobre piedra
Repito:
sobre esta piedra inventaré mi vida
Repito:
sola piedra de escándalo la muerte
Y oigo la piedra de moler del tiempo
que adelanta noticias de mi polvo
Hasta las piedras saben esa historia:
que no quedará piedra sobre piedra

En vano
piedra infernal
                     el pensamiento quema
No habrá
nunca piedra de toque:
quedaré muerte afuera vida afuera
piedra oscilante
entre luces y sombras de sí misma
Me parece
haber leído ya esta biografía:
si la piedra angular del edificio alma
su vocación pública de piedra meteórica
y alza el sueño ingastable
tu cuerpo
              piedra franca
                                 mina el tiempo
y a contramuerte lascas vas perdiendo
Entre el alma durísima
y el blanco cuerpo guarda mientras puedas
el corazón piedra preciosa
y los mejores días pasados hace tiempo
y empedrados de malas intenciones
como todo perdido paraíso
yesterday
               vie en rose
Entre la vida y tú
la cortina de piedra
y no hay sésamo ábrete que valga
Quedarán para siempre de aquel lado
el amor como algo perdido de antemano
la mano que juraba no soltarte la mano
el gran paracaídas de esperanza
y todo cotidiano deus ex machina
la vida rota y sin usar
                                la fórmula
secreta del deseo
                         la alegría
de roja mermelada
Y torcerás pañuelos ya sobresaturados
repasando a escondidas
los como-para-siempre del pasado
Rómpete los nudillos contra la piedra dura
El cuento ha terminado

Sólo hay recuerdos de mellado filo
todas las piedras de afilar gastadas
y goteando luto las yesqueras
y divorciados
el pedernal y el eslabón
                                   Y dónde
podrías encerrarte a piedra y lodo
que no llegara ella
la que tira la piedra
la que esconde la mano


El maravilloso ejercicio de despertar

 

La ventana de mi cuarto transmite puntual el
   noticiario de las siete
Dice
que los árboles perdieron en la luz su pesadumbre de
       pájaros
y en close-up una rama
                                   se yergue y pregunta
Dice
que bajo el acanto y el malvón y la higuera
los muertos se han bebido hasta el último charco de la
       noche
Dice
que se ha puesto el jardín verde-ultrajante
recién nacido del relente con la cara lavada

No pienso
Me exprimo los ojos que gotean sueños azul-pereza
Mi cuerpo se yergue
                              y pregunta

La mañana prospera como en un acto definitivo de la luz
Tal vez
           hoy sí
empiece la vida

No pienso
todo fue ya pensando y me atraviesa
como a un distraído valle de todas las cosas
Tal vez
           hoy sí
algo vaya a pasar no repetido
Tomo en serio el discurso de la claridad en su toma del
   poder
y el humilde fervor de mi cuerpo solidario con el nuevo
   orden luminoso
No pienso
me armo sobre mis piernas
                                        me doy cuerda
me visto
             me peino
ordeno para el día escasas palabras
palabras simples
connotaciones blancas verdes y anaranjadas
santos y señas como “amor mío” o “buenos días”
Servirán para armar el día claro
Y ensayo todas las conjugaciones en presente de indicativo
porque el maravilloso ejercicio de despertar
promete todo el tiempo y
                                      casi tomado por la luz
tengo ganas de correr porque no hay prisa


Mujer diurna

 

Toda la luz está contigo
oh reina de las lámparas
suma de luminosos episodios
Te instalaste en mi casa
y renací en la cola de un cometa
Eres mi primera mujer dormida
que no desaparece por la noche
Eres mi primer amor fulgurante
Emites
una fosforescencia como de vida en vela
Despierto por mirarte:
estás llena de ventanas
toda amueblada por dentro de objetos blancos
y tu confianza me avergüenza


Mujer nocturna

 

Leo en la oscuridad
tu cuerpo Braille

Me parece imposible
separar fondo y forma

 


 

Difícil custodia del tesoro interior

 

No siempre
despierta con un beso la Durmiente
    (y todo un ejército de príncipes podría dejar caer
    gota a gota sus besos para horadar su sueño
    pero ella fingiría entonces otro más profundo
    con sexo y párpados llenos de telarañas)
Empeñada en impávida
superficie de hielo
azul e indiferente
esta bella difícil camufla sus más violentas rosas
Pero uno
a su oído se acerca y pronuncia palabras
y palabras y entonces
descarados
como la escarlatina de una niña pequeña
los colores afloran
tejen la superficie del amor
                                         Y la Durmiente
sin tesoro interior
abre las piernas como una cortesana

 


 

Lugar

 

De la intemperie de la noche entro
a este cuarto
De la intemperie de este cuarto entro
a este sueño
De la intemperie de este sueño entro
a tu cuerpo:
túnel de noche por la noche
de sueño por el sueño
adentro que no tiene más adentro
lugar último

 


 

Muerta

 

Casi me alegra la insolencia con que te instalas en mi
    corazón
y desvías la brújula del pensamiento
hacia los parajes que frecuentabas

   que eras secreta como una almendra
Ahora te atravieso como a una plaza sin sombras
Te adivino como a una moneda que ofrece cara y cruz
   al mismo tiempo
Te leo como a un libro que pudiera abrirse en todas sus
   páginas a la vez
Y creo que corriges
                              ay
                                 tan a posteriori
nuestros malos recuerdos

 


 

Problemas

 

Calcular
(dado el producto de la multiplicación de las caricias
el número de golpes de ala por segundo con que la pasión
    compensa el peso de los cuerpos
la velocidad adquirida al pensarnos
la resistencia del aire a toda iniciativa voladora
el intervalo admisible entre la temperatura máxima y la
   temperatura mínima del deseo
las intermitencias con que fabricamos nuestra
                                                                 [continuidad
el margen de error tolerable para un ingreso simultáneo
   en el olvido
las probabilidades de reincidir por falta de recuerdo
la mayor o menor necesidad de un postre metafísico
   al banquete carnívoro
el porcentaje de limaduras virutas rebabas que pueden ser
   recicladas in situ
y la fuerza de gravedad de toda alegría
y la trayectoria de esta asíntota al más estrellado techo)
la condición necesaria y suficiente de este amor

 


 

Peso amoroso

 

Peso específico de dos: cociente
del perdido peso real
entre el volumen de una nube
de nunca acabar

 


 

Reconciliaciones

 

no podemos tocar ni los sueños ni la vida
pero la mano que se alarga hacia los sueños
y la mano que se alarga hacia la vida
tocan ambas un solo centro
nos entregan un tacto solo
más cierto que tocar o creer que tocamos

no podemos asir lo que amamos
pero la mano que se tiende para asirlo
y la mano que sabe y retrocede
se juntan en el único ademán posible
un asir simultáneo de soltar     una ola
que urde mientras se rompe su propio nacimiento

no podemos decirnos porque somos
todo lo que decimos todo lo que callamos
pero la mano que escribe palabras
y la mano que borra palabras
pactan aquí     se dan la mano

 


 

Yo es tú

 

no sé
        cuando estoy solo
cuál de los dos no está
ni si alargo hacia ti o hacia mí los brazos

 


 

La mort des amants

 

tan solubles
el uno en el otro
que en un abrazo
desaparecieron

 


 

Desiderata

 

deseo lo que no tengo
               (no tu cuerpo que abrazo)
deseo tu deseo

deseo que desees lo que no tienes
             (no mi cuerpo que abrazas)
deseo que desees mi deseo

no deseo a quien no desea mi deseo
no deseo a quien no desea que yo desee su deseo

 


 

La respuesta

 

Mientras tú y yo
           para hacernos
                       una pregunta

grave
             recorremos
                                la mitad

de la distancia
        que nos separa
                         y la mitad

de la mitad
        de la distancia
                                       y–

nuestros cuerpos
              se adelantan
                                 llegan

sin nosotros
               y allí
                          donde todo

es simple
              como dentro
                          de un durazno

nos esperan
                  Y llegamos
                                y oímos

la respuesta:
           anterior
                     a la pregunta

 


 

Sintaxis

 

no tocarte es un silencio
en el discurso de tocarte
pero es una palabra
de la frase de estar mirándote

no mirarte es un silencio
en el discurso de mirarte
pero es una palabra
de la frase de estar pensándote

no pensarte es impensable
como una frase de silencios
interrumpidos por silencios

 


 

Schlegeliana

 

Nosotros dos –de un alma–
vemos
que somos las flores de una sola planta
que somos los pétalos de una sola flor
sabemos
que aquello que llamamos esperanza
no es sino recuerdo

 


 

)Paréntesis(

 

la vida está entre paréntesis
como la única parte cierta
de la frase de nunca acabar

el amor está entre paréntesis
como la única parte cierta
de la frase de la vida

pero los paréntesis del amor
se abren al revés
                         son
paréntesis para escapar
paréntesis para ir a habitar el color verde

 


 

Flor(es)

 

Habría que aprender a regresar
con la flor cortada en un sueño

arrancar la recordada siempreviva
a la infancia improbable

mirar el sitio de ninguna
hasta ver una flor

y poner a las tres en este vaso
junto a la roja y cierta de esta mesa

ramo en que todas juntas persistan separadas
una a una tangibles

Pero sólo sé hacer con todas ellas
el ramo que se esconde adentro de una flor

y una sola: la flor en que desaparecen

La flor en que aparecen sus desapariciones

 


 

Acto amoroso

 

:dos se miran uno al otro
hasta que son irreales

entonces
cierran los ojos

y se tocan uno al otro
hasta que son irreales

entonces
guardan los cuerpos

y se sueñan uno al otro
hasta que son tan reales

que despiertan:
                      dos se miran…

 


 

Tercer cuarto

 

Un cuarto
desaparece de su lugar en el olvido
Entra en mi cuarto
Quiere tomarlo

En el encuentro
una violencia altera el espacio
Las cosas de entonces
no calzan en las cosas de ahora
Las horas antiguas
no saben cuánto durar

Todo se descoloca
en un sesgo sin cuándo ni dónde
y un nuevo cuarto
no puede empezar y se busca

Pero no empezará
porque yo no he venido a mi encuentro
porque no he venido a tomarme
–aunque sé que viajo hacia mí
que recorro la diferencia
entre dos cuartos
                         que vivir
es sólo retrasar mi encuentro conmigo
sostener en sus vísperas
la aparición del tercer cuarto