Rodolfo Hinostroza



Selección y nota introductoria de
Rafael Vargas



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Nota introductoria

La importancia de una obra poética no se mide por su extensión ni por su número de páginas sino por la intensidad con que logra hacer suyas las inquietudes, las aspiraciones de una época (cada una requiere una imagen, un emblema, diría Pound), para darles voz y nombre. A lo largo de tres décadas, Rodolfo Hinostroza ha creado una obra en la que vemos reflejarse, con gran nitidez, el espíritu de los tiempos. Desde luego, esto no significa que Hinostroza escriba con la intención de cronometrar el paso de los días y de los años, no; sus poemas poseen esa rara cualidad sin habérselo propuesto. Son, eso sí, poemas escritos por una persona que vive con los sentidos y la inteligencia permanentemente atentos al discurrir de la vida y a lo que ocurre en el mundo. Y le ha tocado en suerte ser testigo de algunos momentos cruciales: la amenaza de guerra entre Cuba y los Estados Unidos de Norteamérica en 1963 (experiencia que registra en "La noche", uno de los poemas de su primer libro, Consejero del lobo —por cierto, etimología de Rodolfo—), o el movimiento estudiantil francés de mayo de 1968, trasfondo de varios poemas de Contranatura.

Con los poemas de Hinostroza ocurre algo semejante a lo que Octavio Paz advierte en la poesía de Saint-John Perse: en ellos, los límites entre vida privada y acontecimiento público se disuelven. "Hoy ‒dice Paz‒ la historia no sólo ocupa todo el espacio terrestre... sino que invade nuestros pensamientos, deshabita nuestros sueños secretos, nos arranca de nuestras casas y nos arroja al vacío público. El hombre ha descubierto que la vida histórica es la vida errante." Hinostroza ha pasado temporadas más o menos largas en Chile, México, Jamaica, Cuba, España, Francia, porque no ha querido, según sus propias palabras, "perderse del mundo". Y esto le ha permitido ‒para citarlo una vez más‒ "vivir muchas vidas". Las vidas de toda la gente de su generación en diferentes partes del planeta.

Creo que esto es lo que confiere a sus poemas, y particularmente a Contranatura, un rigor tan extraordinario. En parte, este libro es el resumen o el compendio de lo que ha dado en llamarse "la década prodigiosa": la cultura contestataria de los sesenta, suma de las ideas de Marx, Freud, Nietszche, Jung, Norman O'Brown, el I Ching, la astrología, los Beatles y un largo et allium. En ese libro se captura un sentir que estaba en el aire, y lo vuelve concreto, palpable. De ahí que Contranatura señalara un hito en la poesía hispanoamericana, con hondas repercusiones que significaron una inmediata corriente de imitadores. Naturalmente, el libro era y es inimitable porque además de ese sentir colectivo, o en su base, estaba la experiencia personal del poeta; Contranatura es una aventura en pos del conocimiento, emprendida por un poeta dueño ya de su oficio, en pleno uso de sus poderes, con suficiente pericia verbal para crear artefactos perdurables. En este sentido, es una investigación sobre los límites de la poesía que pone en juego sólidos conocimientos de muchas materias, desde el ajedrez hasta las matemáticas pasando por la poesía clásica, la renacentista y la moderna (esta última sintetizada en la poética de Ezra Pound, figura tutelar del libro), y no teme combinarlos con los lenguajes de la hora: el cine, los comics, rock, etcétera.

Como la época que recrea y refleja, Contranatura es irrepetible. Pero a diferencia de la época, que ahora yace como las ruinas de una ciudad bajo las aguas del desencanto crítico, Contranatura pervive. ¿Por qué? Regreso a la luz de Paz: aun si la época se queda sepultada, "el lenguaje reabsorbe los hechos, los transmuta y, por decirlo así, los redime (...) el poeta nos da el sentimiento y el sentido de la vida histórica". La clave se encuentra, justamente, en la palabra canto. Esto es lo que distingue a un poema de una crónica, por más que ambos informen sobre el curso del tiempo y de los hechos. Canto es lo que sostiene y hace perdurable un poema como "Imitación de Propercio", incluso cuando, puesto a reflexionar sobre los años sesenta (de los cuales los setenta son una suerte de coda, sobre todo en América Latina), Hinostroza afirme que "nos faltó decisión para luchar por el Poder, porque por entonces pensábamos que éste era intrínsecamente malvado". Digamos que ésta es una caída del poeta, pero el poema no se ve afectado en lo más mínimo a causa de ella. Por mi parte, creo que no se puede hablar del Poder en términos de bondad o maldad, pero que debemos recordar que no existe Poder sin sometimiento (Huxley dixit: el privilegio de los cuantos se da sobre la carencia de los muchos).

Pero esto es sólo un comentario al paso y no quiere decir que Hinostroza padezca una disminución de facultades críticas ni mucho menos. Contra cualquier declaración circunstancial para una encuesta o una entrevista ‒declaraciones, por necesidad, siempre circunstanciales‒, los poemas de Hinostroza revelan una visión del mundo, de la vida y de la poesía, cada vez más compleja y amplia. Véase, por ejemplo, "Para llegar a Nazca", dedicado al pintor y escultor Emilio Rodríguez Larraín, su compatriota, quien en los últimos años se ha dedicado a la realización de esculturas deliberadamente efímeras (como el Templo cúbico al que el poema hace referencia, arrojado al mar por su autor) y perecederas, hechas con barro de la costa peruana.

La poesía de Rodolfo Hinostroza, en la que se alían con singular fortuna lo sensual ‒el oído para el habla de los barrios bajos de Lima, por ejemplo‒ y las referencias culturales, continúa en la línea de indagación que se trazó desde un principio y es, como él quiere, limpia y transparente. ("¿Encontráis mis palabras oscuras? La oscuridad está en vuestras almas".)

Para que Hinostroza ocupe un lugar eminente en la poesía escrita en nuestra lengua, basta el medio centenar de poemas que ha entregado a la imprenta en los últimos treinta años, pétalos arrojados al abismo en espera de escuchar su eco. Esta parquedad, valga decir por último, es un rasgo casi típico de la poesía peruana de este siglo; pensemos en Emilio Adolfo Westphalen, en Blanca Varela, Oquendo de Amat, José Watanabe (una de las excelentes voces nuevas del Perú) o en el mismo César Vallejo, cuyos cuatro libros de poesía lo hacen inagotable. Con todo, los lectores confiamos en que la obra poética de Hinostroza se prolongue a lo largo de muchas páginas más.


Rafael Vargas

 

 


 

Nota biográfica
 

Rodolfo Hinostroza nació en Lima, Perú, el 27 de octubre de 1941. Pasó parte de su infancia en Huaraz, ciudad enclavada en la cordillera andina. Hizo estudios de medicina en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1961). También hizo estudios de letras inglesas en la Universidad de San Cristóbal La Habana, Cuba, donde ingresó en 1962. Allí terminó de escribir su primer libro de poemas, Consejero del lobo, publicado en Cuba y en Perú en 1965. Después de un breve retorno a Lima marcha a Europa. En París, en 1970, concluye Contranatura (Barral Editores), segundo libro de poemas, con el que obtiene ese mismo año el Premio Maldoror, otorgado en Barcelona por un jurado integrado por Octavio Paz, Féliz de Azúa, Carlos Barral, José María Castellet y Jaime Gil de Biedma. Reside en Europa por más de doce años. Durante esa estancia, junto con Jacques Roubaud y un grupo de poetas franceses, realiza una notable edición del célebre poema de Stéphane Mallarmé, Un coup de dées. En 1978 publica Aprendizaje de la limpieza (Tusquets, Cuadernos Ínfimos), libro que se inscribe por igual en la poesía que en el género de las memorias, en el cual hace un recuento de casi diez años de tratamiento psicoanalítico. En la década de los ochenta vuelve a Lima y colabora en diversos diarios y revistas con ensayos literarios y, ocasionalmente, nuevos poemas. Éstos, más otros dispersos en distintas publicaciones internacionales, escritos a lo largo de veinte años, y los dos libros antes mencionados, constituyen sus Poemas reunidos, impresos en 1986 por Mosca Azul Editores, en Lima.

En 1987, gana el Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo, con "El benefactor", publicado en México por Sábado, suplemento cultural de unomásuno, en 1989. También es autor de una extensa obra de teatro, Apocalipsis de una noche de verano (Instituto Nacional de Cultura, Lima, 1988).

En 1994 publicó su novela Fata Morgana, y en 1997 ganó el premio "Arte Nuevo" con su pieza teatral Cuadrando el Círculo. Cuatro años después, publicó Cuentos de Extremo Occidente (2001).

Hinostroza ha escrito también una guía para viajar por México, editada en Francia; una guía de la cocina peruana (es un gastrónomo apasionado y un excelente cocinero) y es autor de un sistema computarizado de astrología.

En 2005 publicó en la editorial española Everest Primicias de Cocina Peruana (premiado en Pekín, en Nueva York y en Madrid) y el libro de poesía Memorial de Casa Grande, al que le siguió Nudo Borromeo y otros poemas (2006). En diciembre de 2007, Visor Libros publicó su Poesía Completa.

Vive con su mujer, Ingrid Spikes, y con sus hijos Cayetana (1986), Lorenzo (1989) y Ruy (1991).

Los bajos fondos

I

Estaban ya distribuidos
los más altos oficios...

Ahora que se hunden las nodrizas inglesas
en túnicas brillantes, como cuchillos con astas trabajadas,
ahora que en los corredores de los monasterios
vuelven a surgir apariciones (bolas de fuego,
gavillas donde aúlla el verano asesinado, un altar bizantino
sostenido por ángeles curiosos). Ahora que la
responsabilidad
de las espaldas rotas
se le atribuye al tiempo, hoy que bibliotecarios
desconfiados
se parapetan en las tapas metálicas de un tratado de
montería
y avisan a los suyos
que se construyen muchas torres de Babel, hoy sube,
como el vaho de un crimen, la certeza
del primitivo parentesco del poeta con los criminales.
¡Y ese júbilo
que se advierte en las callejuelas de hojalata, en los barrios
torcidos como un juego de dados, preludia
las fiestas del reconocimiento!


II

Estoy por el cuchillo.
Yo, que me acostaba limpiamente, que en las pequeñas
tentativas
huía como un búho en el lomo del día, reconozco
finalmente la fuerza de mis inclinaciones.
En la vecindad de la liturgia más simple,
la de las costumbres familiares,
me sorprendo excitado y compito con los perros
dobermanos
en la furia de los desgarramientos.
(Un templo,
un templo guarda todavía mis ropas de monaguillo
y mis salmos de albahaca detenidos
en las salutaciones. Guarda la vergüenza de la ropa sucia
y del pecado de no llevar corbata. Y guarda sobre todo
a un Cristo,
ladrón con la derecha y también con la izquierda,
dulcísimo
robador de los sexos y de las alcancías.)
Vuelvo por el cuchillo. ¡Agua pura, sobrevenida de
pronto,
abstracción sonadísima! Se me reprocha un crimen
ocioso, pero nadie puede contrariarme. Ya conozco mi
oficio,
y no dirán las gárgolas mis lugares secretos, y mis
métodos,
y la calcinación de contados sucesos y
la función del paréntesis y las bolas de amianto.
Esta noche me asiento en el corazón dé la ciudad
como el presentimiento de un hacha clandestina.


III

En el corazón de la ciudad
se vive y se trafica. Se conocen los mundos ocultados:
Por ejemplo el agente de los interrogantes.
Por ejemplo la calle de las bolsas quebradas.
Por ejemplo un mar obsceno, como un tatuaje en el
muslo,
por ejemplo la Taberna del Pino,
profunda como un eructo. Por ejemplo la secreta
homonimia
en los establecimientos carcelarios. Y la furia de las
alcahuetas
como la certeza de una gonorrea.
(Esta calma sargaza
estuvo precedida de unas lluvias. Para mejor habérmelas
tuve que levantarme un techo precarísimo,
que aún en medio de insultos y gargajos
fuera para mi espalda
una carga preciada y densa como una narrativa.
Porque la ciudad
de cimientos de albahaca reconoció mi esquirla,
manchó mis avenidas con gotas aceitosas como aceite de
lámpara
y ungió con pez y mirra mis manos preparadas.)
Hoy,
mes en curso y desprestigio amplísimo,
corre sobre los búcaros la esencia de proverbios
comentados por magros abuelos, y se busca
en una alcantarilla rezagos del naufragio y
los antepasados esconden sus retratos escupidos mil
veces y
los parientes vuelven a la entrepierna de sus mamacitas.
Hoy,
mes en redoma, alianza con los dados y augusta
procedencia
de las fuerzas oscuras,
cierno mi escolta y precipito mi reino
sobre muertas cabezas.


IV

Negra ciudad, me dejas los prostíbulos,
para mí, el postergado, no prolongarás más
tus avenidas, no establecerás finalmente,
en algún sitio,
tus talones de bronce.
(El más triste consuelo
suspendido de una cadenita, el más grave
consuelo, el conocimiento de un oro furtivo
como un río enmascarado, el más amargo consuelo,
el cálculo errado
acerca de un caballo de copas en la manga mugrienta,
asedian esta noche a mi corazón desencadenado.)
¡Alguaciles, aquí! Se está quemando el cuero
de las carteras en tiendas de judíos, se está
quemando el cuero, la piel, la definitiva
forma de mis andanzas. ¡Aquí personas sólidas,
ciudadanos,
pater familiac, desconocidos propietarios de unos vinos
sonámbulos!
Aquí sucede que se casa un monje, aquí las esquirlas de
un cóndor
subjuntivo hieren de cerca y lejos, hieren, es un estado
de agresión permanente y de dos filos!
(Pero el mar, obsesivo.
El mar que sangra, como un contrabando de lingotes
heridos.
Los muelles nos esperan. Los muelles han hervido
sus algas capitales en la alucinación de un cargamento.
¡Cinamomo y Belladona!
Que paguen el espanto que elegimos.)


V

No cumpliré con mis caprichos.
No me rodearán los árboles melosos, sus tucanes
ya no querrán saber de mí. Mi boca será colmada de
caídas
y de lluvias a fin de que no hable.
No tendré bodas.
No concederé más rayos de sol,
testa soberbia que se balanceaba a cada insinuación del
sonido
o de los vahos siderales.
(La constelación de Casiopea acompaña la fiebre del
viajante
de seguros de vida. Un león lo devora. Un fellah,
con un párpado cojo y el otro sediento se aproxima al
cadáver
y lo contempla. Se alza la grave pregunta
sobre el carácter exacto de la muerte.
En un desierto de agar-agar, los viejos cultivos rodean
ensimismados a unos hongos exóticos que han brotado,
se dice,
por generación espontánea. Un violinista,
durante una representación oficial se siente mal
súbitamente
y las cuerdas de su violín famoso se le insinúan debajo
de la piel.
Un marido eyacula salvajemente en el vacío, o
más precisamente entre los muslos de su mujer, una
hermosa fémina
de veinticuatro años.)
No conoceré los designios, ni la furia vengativa de los
hermosos
gibones. No tendré profundos pensamientos en ómnibus
destartalados,
que emergen de los barrios suburbanos con un olor a
pescado.
Nunca he conocido el poder de una palabra.


VI

¡Dios, me parece bastante! Ahora
quiero estar solo.
(He nacido de padres
que durmieron en el verano, más precisamente
en el centro del sol, y que habían visto
a unas nubes violetas descender sobre los párpados
de los antepasados y
temían a la muerte.) Por eso,
déjenme un poco de dicha bajo los embaldosados. Junto
a los burros de la noria
déjenme alguna dicha.
¡Oh, sí la noria!
En mi infancia arrancada a las frutas silvestres
y a las yerbas ilustres que perfumaban la casa,
una noria era quien alimentaba a miles de sueños. Padre
taciturno, tú buscaste las almohadas menos propicias,
tú buscaste tus propios pasos que habían,
luego de varios años,
de conducirme de calle en calle, en huidas pueriles,
en huidas sin término, que así fueron las nuestras.
¡Mi padre! ¡Mi infancia! Caeremos en acontecimiento
como apellidos extraños.
Así, así,
así, así. Paso por paso. Ocasión de matar
con revólveres de hojaldre. Todo perdido al fin,
todo sumido en un delirio de ropas limpias en las azoteas
azules.
La frescura del alba, pero también es cierto
que sabemos prolongar la noche hasta extremos
inverosímiles,
y que nos acompañan
el muy lúcido maullido de una gata y el impotente canto
de los gallos. Y que ellos se han cernido, toda esta larga
noche
sobre nuestros condones colgados de los árboles
y nuestras bellísimas botellas sumidas en la arena.



Anakairo de Hiroshima q.e.p.d.

 
Él iba a ser el padre de Anakairo. Su nodriza
le predijo: "Tendrás un hijo
como una lanza esbelto, bello
como el heno salvaje. En los campos de arroz se criará
y cuando cante
callarán las estepas, y los ríos y
los mirlos callarán. A mediados del siglo
tendrás un hijo tierno como el primer tañido
de las campanas, diestro como una ballesta,
inteligente como un guarismo o una joven esponja.
En su ciudadanía será amado y él
amará, será seguido y él seguirá, será creído
y él creerá.
Casará con la más bella de la ciudad y en sus bodas
tú serás el primero en beber el vino patriarcal. Será
tu hijo a mediados del siglo."
(¡Anakairo, Anakairo!
En tu infancia atravesada de pájaros salvajes
y de piedras planas que debieron de ser talismanes,
se te busca. Yo no sé
si aquello tan salobre haya contaminado
la región de los sueños donde moras. No sé si aún
habrá un estío que cuide de tus carnes
vistiéndolas de seda y de jugos terrestres. Se te busca
Anakairo
después de la horrorosa caída de tu padre,
después del desplome de su ciudad, aquella
que en las noches de luna olía como almendro y cerezo.)
El que iba a ser tu padre está ahora distanciado
del mundo de los vivos,
del mundo de los muertos también, hay que decirlo.
Aquella muerte tan atroz, la suya,
penetra entre nosotros como una sola frialdad. El sol
brilla de noche ahora y nunca nos es útil.

Sólo nos va quedando el prestigio del mar, que un día
habíamos negado con las uñas hundidas en la tierra.
(Qué te lleva lejos,
Anakairo, qué te ausenta definidamente
de este nuestro pequeño mundo de suyo tan ausente.
Hemos escanciado ese vino que amabas,
que llegarías a amar, en tu funeral. Hubo palomas
y nardos. Los amigos fieles concurrieron;
los amigos que tú hubieras amado y que hoy rondan las
mesas
de madera como perros de presa.)
Anakairo,
niño horrible, pequeño tarado
lleno de pústulas y de piojos blancos
por lo que te perseguían entre piedras y befas
los niños crueles como niños que eran. Hombre ya
escupido, apto sólo para trabajar en las alcantarillas
y convivir con las ratas.
¡Anakairo, Anakairo!
Así se te hubiera preparado una morada de piedra
abarrotada del prestigio de tus antepasados. Hubieras
visto crecer las fieras ante tus ojos exhaustos, hubieras
construido prontamente un dios de hierro,
de escombros de nuestros hierros. Niño tarado,
babeante, y sin ninguna crueldad en tus babas brillantes.
El que iba a ser tu padre jugaba,
como tú, con ciudades y mitos. Tal vez lo sepas
en la región de sueños donde moras. Tal vez lo sabes,
Anakairo, hermoso niño, Anakairo.
 

Algo de dialéctica
 
& proceder
según la habitual negación

que descascara los edificios, cava zanjas en las avenidas

y se esconde detrás de la mentida Arcadia

de la vida en familia. Según la regla de oro
que descubre en los hombres de negocios
una turbia avidez, una ratería, y en el poder
una arbitrariedad, una maldiciente esponja de mil ojos.
De manera que la vida
dependa de la muerte, la salud
de millones de enfermos, el poder
de los desposeídos.
La Naturaleza dijo: "No obstante
si niegas el milagro de la carne, de las hortalizas y de la
inteligencia
eso es como matar a la gallina de los huevos dorados".
Y proseguimos negando y afirmando
dentro de ciertas leyes que una vez conocidas
quedan incorporadas, y el fenómeno atómico y las
sulfonamidas,
son utilizadas como enseres de casa, ocupando su espacio
en los botiquines y en los viejos depósitos de
herramientas.
Adelante no hay nada. Solo
la negación o nuestra afirmación, según el caso.
El Imperio caerá. Matarán al rumiante. Se inventará
una nueva variante del Gambito de Dama.
"Pero no estás aquí" dijo la medusa,
"Ni tampoco allá. La negación
te conduce a romper esos vínculos sin los cuales
retardas tu incorporación al movimiento."
Y en verdad,
consideremos:
Las grandes aguas no pueden abarcar tu movimiento,
las palabras que calientan y oxidan el fondo de la tierra
no pueden abarcar tu movimiento,
y la órbita del sol marchando hacia la constelación de
Hércules o Hidra
indica que te mueves, y no obstante
no te mueves dentro de los tuyos,
y los tuyos te exceden, y te excedes a ti propio
balanceándote entre un mundo de símbolos y una
academia de pruebas.
Según la regla de oro
no hay contacto pero es que si hay contacto,
eres la desgracia de Narciso y eres el que se reconoce,
y hacia atrás ya no hay nada, como no sea
una brusca memoria que te lleva
a tu estruendoso fin de adolescencia.
 

 

Gambito de rey
 
Y continué P4 AR
"Jugada peligrosa", dijo el Maestro, "de la escuela
romántica. Andersen
sale así en la Inmortal. Cuide Ud. 4T y tal vez haga tablas"
Y salieron mis escuadras imprecisas
transparente mediosueño bajo el canto del pájaro
campana
y el árbol que todo lo sabe desplegando sentencias en
románicas. PxP
aceptó el Negro. Y yo C3AR.
Y por entonces la Realidad era
una impetuosa fantasmagoría/ cierto impulso
en la materia del ánima humana la conduce a negar el
pasado.
"¡Eh!", insistí otra vez "¿Cómo voy a seguir?
Qué decir de la Historia si es licencia poética
decir que se repite, que el incesante error
de los vencidos se repite, que el Poder del Imperio se
repite"
Algo hay, yo te diré
que te conduce a afirmar el pasado y a repetir un acto
equivocado
para sentir que existes/ porque eres desdichado por
ejemplo/
y es inútil el acto, pero no obstante obligado
de repetir, pudiera ser que en el siguiente ciclo
se abran las puertas de la justicia
o de la paz.
Ah ¡Esa repetición spengleriana! / Espanto lúdico
perdido en sus orígenes.
Gigantesca esfera de leyes implacables
Nunca nadie jugó dos partidas iguales: así creer
en la repetición histórica es pura necedad. Mira bien:
ahora el Negro
llevará el Alfil a 2D, y ésa es
Defensa Cunningham.
de largas consecuencias.
Supuse que volviendo
agradaría a todos si es que hablaba de amor y alegría,
aunque malditas las ganas que me quedaban, pero aquí
huyen
del melancólico como del apestado en el s. XIV
y todo se ha perdido, aunque haya bautizado este regreso
con un sonoro nombre griego: NOSTOS
Extraño
en
Ecbatana, como dice
Mc Leish. Adiós, culeados sueños, adiós tu pulso, tallador
de brillantes
el regreso no significa nada, la miserable comunión de
los cielos
con cualquier otra cosa jamás se ha producido, y hay algo
que acelera la fuerza de las cosas: una quieta barbarie de
los tuyos
oculta entre palabras y unos gestos ambiguos. Nostos:
destierro del amor. Adiós gran árbol que ibas a florecer
y te quemaste;
adiós frutas enanas,, parábola de Anteo, etc. que las
gentes
echan tierra a tus ojos, y esa es toda la tierra que te han
dado.
Cuídate del ridículo
Cuídate del epíteto
Cuídate de la verdad en boca de los niños.
"Audacia, más audacia, siempre audacia", recordé
haciendo A4AD. El Maestro insistió: "4T está
desamparada".
Y se siguieron una serie de golpes:
su A5T jaque(+) mi CxA y el suyo DxC y nuevamente
jaque.
Así llegó la hora de velar al gran amor. Los manjares
del banquete nupcial sirvieron para el banquete
de difuntos.
Hamlet, act I, viceversa,
y grité: "¿Eh? ¿Quién ha muerto? ¡En esta casa no se
muere nadie! ¡Es la casa del amor, del olvido, de la
reconciliación!"
Eso dije y los pájaros picotearon mis riñones
y creo que el pórtico de una casa en mi espíritu se
derrumbó
crujiendo como el hueso de un ave.
El Maestro
salmodiaba en un tablero lejano: "Hablemos de dialéctica
viviente, o alquimia del espíritu, como se llamaba
hace 8 siglos: una fuerza que se opone a otra fuerza
actúa sobre la contradicción del enemigo. Enroque Ud.
consolídese/ conózcase a sí mismo/ no juegue ningún rol
sea Ud. todas las piezas del tablero/ sienta la amputación
de un miembro
cuando cae un peón. Un Yo compacto, un Yo
visible, si no revierte sobre la propia Historia
es un poder desperdiciado, una pura metáfora hedonista.
Observe Ud. la armonía
de la Defensa India del Rey".
Pero quieren decirme ¿de qué juego me hablan?
Los últimos cisnes cantaron con horribles aullidos de
castrati.
Una mano indecisa sacrificó el P en 3C, y PxP, la
rápida respuesta D2R, y el Negro
siguió P7C. Jaque descubierto.
Y todo fue arriesgado


y todo fue perdido.
Así ellos los audaces sobre un punto de una esfera bruñida
quisieron encender lo que se dice el fuego incorruptible.
Pero no hubo movimientos alados, ni ayuda, ni piedad.
¡Oh
descomedidos campesinos! ¡Ah, las brutales manadas de
los satisfechos
que imaginan tomar parte en el banquete! Mala peste al
país
que abandona a sus héroes, que caen como una estampa
bíblica
con la sal en el rostro.
Y un hombre
se apoya contra un árbol, disponiéndose a acabar su vida
con dignidad:
escucha: K.550 entre el murmullo de las ametralladoras
el minuet se enfrenta al infinito
sabiendo de antemano que será derrotado
y así fue el canto
de la revolución, amor, amor.
Así pues
devoraron bellotas
haciendo lo que se llama el recuento de muertos.
Y siguió mi fatal R1D y el PxT coronando
abrió la persecución implacable
crucé
mi D en 1A.
"¿Sabes lo que jugamos?" preguntó el Negro
"¿Qué?" dije estúpidamente. "Tu fe. Y tu futuro."
Utopía se cae, se cae.
Los sueños ruedan a las alcantarillas
ángeles incoloros vagan
sin ruta y sin objeto entre las agujas de los templos
ruedas ardientes giran con los descabezados
¡Mi escuadra!
¡Mi orgullosa escuadra!
¡Mi querido Yo Mismo!
Entre la música de los escupitajos y los murmullos de
los paterfamiliae.
D5C (+). Una fangosa eternidad de espera; luego
el lento movimiento al A2R. Y DTxD
"¡Mate!" aulló el Negro
derribando las sillas escarlata. / Act. V. Telón/
La implacable esfera
las leyes implacables. 64 escaques
y el universo se comba sobre sí mismo. No hay afuera,
no hay
escape hacia otra dimensión donde todo esto sea
la historia del reptil, la historia del anfibio, la pura
prehistoria.
"Pero vuelva a jugar" dijo el Maestro "una partida
es sólo una partida. La especie humana
persiste en el error, hasta que sale
una incesante aurora
fuera del círculo mágico".
Entonces
a la partida siguiente
jugué en 3) A5C.
"¿Ruy López?" observó el Maestro
"Usted aprende".

 

Imitación de Propercio

 
I

Oh César, oh demiurgo,
tú que vives inmerso en el Poder, deja
que yo viva inmerso en la palabra.
¿Cantaré tu poder? ¿Haré mi SMO?
¿Proyectaré slides sobre la nuca de mis contemrporáneos?
Pero viene tu adjunto
sosteniendo que debo incorporarme al movimiento
si no, seré abolido por el movimiento.
No pasare a la Historia, a tu
Historia, oh César. 80 batallones
quemarán mis poemas, alegando que eran inútiles y
brutos.
No hay arreglo con la Historia Oficial.
Pero mis poemas serán leídos por infinitos grupos de
clochards
sous le Petit Pont
y me conducirán a los muslos de Azucena
pues su temporalidad será excesiva
cosa comunicante.
Sous le Petit Pont
hablando del Tiempo sin implicaciones políticas
corre el Sena, río de cerezas, río limpio,
y hacia las seis de la tarde las cosas se naturalizan
y no conseguirás oh César
que yo me sienta particularmente culpable
por los millones de gentes hambrientas.


II

Los imbéciles han renunciado al Poder: yo
me confieso imbécil.
Ese juego pragmático y salvaje
por el que bramo y huyo, cosa en la cual
he quemado la mitad de mi juventud
por aceptar Tu Realidad,
oh, César,
por decir mi bocado shakesperiano. Y así
es miserable el tiempo que se pasa sobre la tierra
suponiendo que no hay un infinito
y además
el mundo de que me sentía mediador
no existió jamás, y
no lo verán mis días.
Un puto inútil
según los expedientes de tu estado, Señor de Gran Poder,
un joven lúdico
nonsense.


Cantaré a la risa
y al ridículo: ésas son cosas ciertamente inmortales,
no tu poder, no tu barbarie, oh César.
Yo huyo, según tu entendimiento
arrojando latas de cerveza a América
vagando sous le Petit Pont
donde cantan los jóvenes melenudos
las más bellas romanzas de la época.


III

Oh César, van llegando tus panfletos:
"Si no te ocupas de política
la política se ocupará de ti"
puro chantaje.
¿Qué puede un centurión contra mis sonrisa?
¿Amenazado de muerte?
Y morirán mis reinos interiores, mis poemas, mi nombre
¿será excluido de las conversaciones?
Corriente.
Creerás que has ganado,
Oh César.
Eugenio Marchbanks sale, pero ellos nunca sabrán
cuál era su secreto.


IV

La Historia es la incesante búsqueda de un domo cristalino
que hay que mirar como jamás nadie ha mirado
y tus ojos son de esta tierra, Oh César
el poder corrompió a la Idea
pero la Idea queda
arbotante y tensión sobre un espacio de aire.
Tienes quien te haga las canciones heroicas
un puñado de máximas para defenderte de la muerte
y puedes arrasarlo todo
hombre que duerme.
/No mandes
a tus terroristas a convencerme que cante tu célebre
continuum represivo
yo reposaré esta noche entre los muslos de Azucena
y veremos unicornios en las paredes
y nuestros cuerpos se moverán hacia Hércules & Lyra
y la energía que emana de un cabello será bastante magia
para esta noche.


V

Necesitado de armonía
—ante un grabado de Albers
amarillo sobre amarillo, dos cuadrados/ sabiendo
que aún hay mediadores—
necesitado de armonía, Oh César
sigo el largo cabello de Azucena
la gracia y encarnación
detenida en el arco de St. Severin
serruchando una mano
entrando en Shakespeare & Company
papel sobre papel
una mano detenida sobre una página gótica
—en algún sitio
está la belleza mortal—
y haremos el amor sobre el papel
y no la guerra
y su cuerpo ondulará
y ella estará distanciada de todo
una gota de sudor resbalando
nítidamente sobre su espalda
hasta rendir el alma.


VI

Para arrasar el Poder
se precisa el Poder: yo buscaré el Tao & Utopía.
Oh César
no me sueltes a tus perros de presa
la otra margen quizás no he de alcanzar
quizás me turbe
la contemplación de la belleza
y quede detenido otra vez detenido por un cuerpo
sensible a la virtud de un río
qué fueron sino rocío de los prados
qué fueron sino verdura de las eras
y pasaron miserablemente sus días en la tierra
Mi amada me espera
en la Puerta de Lilas
iremos en auto-stop a Salzburgo
Mozart prende las estrellas
nos revolcaremos sobre campos de avena
una vez más hacer el amor será un milagro
entre dos o tres
y las suecas de largas piernas
el invierno nórdico
cantando cosas
lúbricas forever
descubriendo la dulzura del Oro de Acapulco
nuestra propia dulzura
la naturaleza bienamada
robando frutas
vendiendo baratijas hechas por nuestras manos
viajando hacia el verano
o el otoño
los desiertos alquímicos
bellas palabras en idiomas extraños
y acamparemos bajo las estrellas
ritos órficos/sueños
espuma de mares jóvenes y mortales
donde no lleguen tus gerifaltes
Oh César
a intentar que cantemos al Poder.


VII

La cotidianidad puede ser tan hermosa como el heroísmo
sin salir de su casa se puede conocer el mundo
el movimiento del aminoácido y los astros
atravesado de energía
concibiendo
cómo es que el universo se ensamble desde arriba
por el cambio incesante
y una manzana otra vez una manzana
mordida por la belleza rubia
se lleva el paraíso
goteando
y la otra margen no habremos de alcanzar
mediadores entre el mundo de la realidad y el mundo
de los sueños
quietos en la contemplación
cabras que pastan entre los rododendros
un pueblo de sucias chimeneas abajo
y el roce de una mano puede precipitar el éxtasis
avant-garde
de un mundo que entrevemos
trizado por el Poder
que avanza sobre sí mismo y crece sobre sí mismo
ayer y hoy
en su naturaleza hay algo de maligno
ahora y siempre.


VIII

Oh, Señor de Gran Poder
mi poesía acabará conmigo
animal mortal
hecha por un animal mortal
pero será leída por jóvenes tan jóvenes
que creerán que es un viejo el que escribe
nítidos
mejores
esperan con enormes grupos el Metro de las 6
andróginos y bellos
la noche fue de amor y marihuana
vienen del Norte y del Este
quién necesita una patria
los insultos no pueden contra ellos
semejantes al alba
Oh César
ignorando el Poder.


IX

No cantaré tu empresa, César:
Hay un solo cantor para el ascenso
y hay mil para el descenso
descubre entre tu gente al elegido
y que no sea tarde
muerto apaleado
envejecido mudo
dentro & fuera
en un cruce de caminos
clavado a una cruz invertida
ojos que vieron la disputa del Poder
y aceptaron le mélange atroz
mientras nosotros los mil
del Este y del Oeste
un rêve, una visión
de una Historia pulsátil que se cierra y nos echa
hora del Poder
nuestra hora es la diáspora
la Idea marcha sobre la tierra retumba
como un tonel
pero en lo nuevo vive el germen de lo viejo &
viceversa
y la empresa final asume formas definidas
el cuello de botella
se abre hacia el infinito
y no cantaremos César poderes temporales
sino el total del diálogo
o rien du tout.


X

Frente a la Normandía
la marea se retira 13 kilómetros
brota el camino anegado que conduce
al Monte St. Michel
un rêve una visión
Azucena
lava sus largas piernas musitando canciones goliardas
espera
incesantemente detenida
pero el mar se retira y la otra margen
acaso alcanzaremos
no más la historia del Poder pero de la armonía

millones de utopistas marchan silenciosamente
NSE & O
piedra embebida en sangre que lloramos
oh piedras levitadas
por amor
la otra margen acaso alcanzaremos
el mar se ha retirado y Azucena
aguarda
amante incansable y ligera


XI

Bajo el signo de Scorpio
ciclo de la verdad y la putrefacción
con la opción del suicidio en el círculo de fuego
para a su vez podrirse y engendrar.
 

 

Celebración de Lysístrata

 
War, he sung, is toil and trouble
honour but an empty bubble
y ese verano estábamos tendidas en las playas de España
incandescencia de ojos
tomé un caracol y lo puse sobre mi sexo
quieto ahí dije y a mi amiga esa luz Turner
que nos borra nos saca del planeta
breve humo azul
y me desentumecí entre tres muros blanqueados
blanco de cal pensé
y me revolví una vez más en el lecho
él dormía
y vi:
botas kepí correhuclas
en algún sitio un arma
un manojo de flechas atravesando el cuarto
pero su cuerpo era como un arco iris
odrido por la violencia
no sabrá qué es lo que ha dormido con él
haz el amor no la guerra
hazme el amor
no la guerra
repetí en su oído
él prometió y juró
pero no sabe y duerme indefinidamente.


II

Never ending
still beginning
fighting still and still destroying
Le advertí y dije No es heroísmo
no amo a esa clase de héroes
1.83m 21 años sano cree en los Hell's
/ Angels
escribió y dijo: "Marga, la vida del ejército es la mía;
hay un tesoro
de compañerismo. Me siento más hombre que en tus
brazos ‒etc."
Hice el amor con un hindú; sus brazos eran frescos
y su lengua dulcísima
rodamos entre el heno
nos rodearon cantando
los pájaros salvajes y él habló de las constelaciones
again
y en Silver Street nos insultaron: le abrí la camisa y besé
su pecho hundido: "Ponme encinta" murmuré "antes
de que él regrese"
& le espera una larga noche de llanto
llamándome ramera y arrastrada
o la ficha US Army: "A las 23 h. a 10 km,
de Da Nang..."


III

If the world be worth thy winning
think, O thinki it worth enjoying
& varias de esas luces de magnesio se balancearon
sobre la playa
y vi: éramos como 5 000 que dormíamos o hacíamos el
amor
o fumábamos en silencio
sólo el oleaje plac roar plac roar
y Antoine: "Es mejor que te vistas no tardan en llegar"
Envolví el Oro de Acapulco y lo escondí en mi slip
reí: sombras reptantes: reí.
& estrépito/furia/camiones/jeeps/soldados/gases
y un imbécil gritaba:
"¿Quién es Russell? ¡Agarren a Russell!"
Les entregamos flores y sonrisas
y el puro canto de la Giovinetta
deslumbrados mirando caer las bengalas
entre dos me arrastraron & sentí el temblor de su mano
en mis muslos
"¿Quieres?" dije
"No ahora" dijo sudando
reí: "No nunca" y me golpeó con el dorso de la
mano.


IV

Lovely Thais sits beside thee
take the good the gods provide thee
pero la primavera no ha terminado
the Youth aún sin astucia
Don't trust anyone over 30
ojos agua azul
y los veleros eran de cristal
aéreas praderas de Marte & Etoile
la tomé de la cintura y dije nuestros cuerpos son jardines
tomemos del mundo la belleza
usemos de esta dialéctica inmisericorde
sorprendidos por los deportes de invierno
ese blanco estuvo en las flores y las bugambilias eran
sangrientas
corza frágil teme la tierra
y te acercaste a las puertas de la Cité
los guardias te desnudaron & preguntaste han visto
a mi amante
desplazándonos entre paréntesis de aire
creamos belleza donde había miseria
así amor en vez del odio
verdad y no exterminio
en Dachau crecen lilas
oh ves oh ves
y no más arrinconarse a meditar
alguien musitaba la canción de Fergus en la noche
desertores
US Army
War is good business invest your son
no callaré por más que con el dedo
O my Youz!
 

 


 

Para llegar a Nazca

(Conversaciones con Rodríguez Lorraín)
1.

"Imagínate una especie de bulldozer amarillo
en el Mercado Central,
empujando una inmensa masa de basura, como una ola
contra un muro.
Imagínate
una chiquilla preciosa,
la falda al viento —¡aquí hay unas mujeres!—
algo así como una Venus chola,
que en lugar de emerger de la espuma del mar, emergía
de la basura,
con el pelo mojado.
Fue una visión tan fuerte, que anduve
varios meses vagando por la Costa,
antes de hallarla. Y cuando la miraba,
fascinado,
¡casi me roban el carro!"
Tercer Mundo: una epifanía
con hampones, un teorema con narcos, aquí
la Regla Áurea,
da proporción de catástrofe al desastre:
"Si sumas
las cifras posteriores a las anteriores,
tomando como punto de partida el Uno,
vas a ver cómo se ordena El Mundo
—la carta XXI del Tarot—
y una mujer desnuda viene a ti
rodeada de guirnaldas de basura,
un manojo de luz
en cada mano:
"¡Oh! ¡Te he esperado tanto!"
¡Ñangas!


2.

"Las percepciones hablan, y no solamente hablan,
sino que me he pasado dos años
esperando que hablen.
Es más corto
que esperar el correo de New York, París o Berlín
para saber cuál es la onda."
¡Eh! Y La escultura
que enterraste en el mar, Cabo Creus, Aphrodisium,
¿ha florecido ya? ¿Florecerá
antes del fin del mundo? El misterio
labrado por el mar ¿se hará visible?
Los perros del océano
se frotan el pellejo en las aristas
del Templo Cúbico,
que yace bajo 70 brazas de agua,
sagrado
porque no está a la venta.


3.

"Una ciudad alimenta a su hombre
con aristas, visiones y desechos. Trabaja
como la propia naturaleza, como
el viento y la lluvia sobre el techo
(he dejado unos cuadros sobre el techo)
y produce accidentes. Tiene algo
de profundamente femenino".
Al fondo, el Cono de Oro,
esa escultura que parece una escuadra,
abre las piernas como una máquina
deseante.
¿Qué es?
¿El eco de una conversación
en Cadaquez
jugando una partida
de ajedrez?
"Cuando tenga sus Reglas
serán en Oro puro".


4.

En el departamento pelado y solitario
hay una luz de fondo de verano,
y sobre el muro
una empalizada de voyeur:
penachos y vendajes,
árnica para el Tótem
(la búsqueda del Graal se hace para curarlo)
y un viento del desierto aúlla
entre estas planchas bárbaras
"Son las tablas
del container donde traje mis cosas
de Europa.
Ahí hay todo un lenguaje. No he
corregido nada."
Una serie de gestos
espontáneos Escucha: "El espíritu
no se deja expresar espontáneamente: sólo lo hace
en virtud de una espontaneidad superior,
toda penetrada de reflexión ".



5.

La camioneta ronronea entre el polvo:
por centésima vez Lima-Paracas-Lima
hendiendo los desiertos teocráticos. Barro y quincha
los sacerdotes-arquitectos,
con un graffiti obsceno en las espaldas.
"¡No hay nada más arrecho que Chan-Chan,
todita en barro! Es la materia del país,
o al menos de la Costa.
¡Ese Coño Emplumado
lo hice con los plumeros de Polvos Azules,
un Pubis Prehispánico en adobes y plumas!
¡Cuando
introducíamos los mangos en el barro,
ya no podíamos más, de puro armados!"
(Stop)


6.

El viento
¿ordena? ¿desordena?
¿las dunas? ¿cuáles dunas?
"¿Ves? La idea es
una inmensa escultura
de once veces once columnas
formando un cuadrilátero en la arena.
Nada más.
Ahí creo que hasta me gustaría vivir.
Sólo que me tomarían por un loco obstinado ascético,
tipo María Reiche. Pero no hay nada más
loco,
obstinado,
ascético,
que éste desierto."
Ves?
Se hizo arder el cuerpo de una mujer en las arenas

y un hombre avanzó hasta la boca del desierto

"¡Oe!
¿Dónde estás yendo?
¡Oe!
¡Oe!"

Lima, mayo del '84
(citas de Pound, Kierkegaard, Perse)
 

 


 

Nudo borromeo


Un hombre vaga durante numerosos años fuera de
su patria, estrechamente vigilado por Poseidón, y solo.
Aristóteles

Y ahora remontas rué Vavin subiendo a Montparnasse
Hay un río que duerme otro que murmura
Aquí Clayton hablaba de Soutine
Los dorados temblores de Diana en el patio interior
El cuerpo multiplicado en millares de copias.
Y un presagio de tormenta en la escalera
Menos grave que en los años siguientes
Y ahora todo resbala hacia Lo Real
Había sido algo menos que una presencia
Definida con tenacidad
Al alba con las últimas luces de la fiesta
La materia de los dioses extraviada en un recuento
(precipitado
De tantos viajes tantos libros tantas mujeres
La sombra helada de un libro que te acecha
Mientras haces el amor en el bisel del espejo
Las claves sumergidas en un catálogo de signos
Te requiere por una vibración de encajes y deseos
Como el vaho sobre el cristal del automóvil
Londres un taxi palpitante a la puerta
Una confidencia cubierta por el timbre del teléfono
Forma insuficientemente percibida
A través de las celosías de la casa
Lo Gris duerme su rapacidad vela
Modo infinito en infinita parodia
Y ahora tratas de recordar un acto significativo
Que te hubiera matado
Para que hacia él converjan las líneas del poema
O el pavor de un sueño
Donde olvidas tus huellas en las cosas
Como si al crepúsculo tornaras la cabeza
Viendo unas rayas difusas en la perspectiva
Así cuando declina el viento de la noche
Hay tal vez una playa con casetas de vidrio
Y estudias el mecanismo de las olas
Sobre la barrera que planta tu memoria
Un dólar de plata por saberlo
El sentido de la experiencia debe encontrarse allí
Y yo debo entonces perseverar en el poema
El Otro que yo he sido el Otro que estoy siendo
Me debe ser designado en el poema
En una de sus líneas (tal vez, en ésta misma)
El insolente sol trepa al solsticio
Y se me hace saber que mi sombra se gasta
Y una imagen recurre (la de Marianne)
Como si el erotismo fuera capaz de definirme
Como si buscase definición
Deslizándome hacia el centro del poema
Donde hay silencio y quietas placas de hielo
Calles que no llevan nombre
Miedo de tocarlo y no tocarlo y atravesarlo sin tocarlo
Como una sombra de palabras
Y hay líneas que se curvan sobre el horizonte
Otras sobre el crepúsculo
Y acodado a las estepas mayores
Buscas la conjunción de los sentidos
En una sola epifanía
La memoria como un espejo parabólico
Descoyuntado por infinitos puntos de fuga
Que recompone ahora una imagen de mujer
De actos presenciados en Mallorca
O en un pueblo belga que se llama Malone
Cuyo sentido (si alguno existe) resistiría a la
enumeración
De imágenes dispersas
De una noche en busca de rue Giordano Bruno
Al fondo del distrito XIV y bajo la nieve
O la de un lépero cagando sobre un puente en
Comayagüela
O de una noche caliente y desolada en Managua
Un Luna-Park en trozos
O caminando contra el viento a la entrada de Cerbère
Buscando un maldito camión
Y todavía
Atravesando un campo de lavanda en el Luberón
Con un vuelo de cuervos en el cielo cubierto
Fascinado por la estupidez
(Lo Real)
Y el amor que no sobrevive a Lo Real
Y poesía calla
Puedes trepar a un bus hacer le tour du monde
Hasta que tus desgracias se consuman
Y te llenes los ojos de países
Inexplicables como las mujeres
Sombras frutas remolinos
Conversaciones a orillas de un catre
Viajando hacia Entropía con un bolso de lona
Borracho (y agresivo) cada día
Dónde quedó el lugar de la emoción largamente
buscado
La voz (¿era una voz?) en los farallones de La Herradura
Sucio cobalto mar
Los versos aullados al viento
O la vigilia sobresaltada en un hotel de Ibiza
Y todo suspendido a esa enorme extrañeza
De estar aquí haciendo precisamente eso
Quizás en suma
La larga perplejidad
Que incita al mundo a ser lo que es
Nunca lejos ni cerca
Nunca Real
Y el viento que se caga en la noticia
Segando los sonidos
De pura insensatez has preferido una vida brillante
(¿Brillante?)
Peloteado entre psicoanalistas vagos guerrilleros
Artistas espléndidas mujeres pilares de bistró
Lectores de novelas policiales
Cambiando dos por una en el Marché d'Aligre
Dos Francis Rick contra un buen Ambler
Cuatro Carter Brown contra dos Stark
Una docena de Chase (siempre es lo mismo) contra
Lady in the Lake
O Red Harvest o La Reine des Pommes o Wincherly
Woman
La escena de las fresas la escena del pico de hielo
El torpe asesinato del marido
Y las manchas de sangre dulzona sobre el piso encerado
Un laberinto de enaguas y de manos
Cáchame cáchame
No tendremos mañana
Porque mañana no existe para nadie
Tú eres Tú porque yo no he querido
Y El Mundo (El Arcano XXI) te pertenece
No es sino un modo de pasar por El Diablo (VIII)
Errando entre las sillas al alba de la fiesta
Inmerso en una hecatombe de palabras
Un espejo te entrega lo idéntico y lo otro
Una puerta una noche
Si soy el que deseas y deseas a otro
Soy Otro
Y cuando te deseo no deseo ser otro
Librado a la madera de los sueños
No tendremos mañana
Como quien asume una pasión inconsecuente
Con la seguridad de ver borrarse los fantasmas
A la llegada del alba
Tú y Yo
Aturdidos huyendo por las alcantarillas
A La Paz (Baja California) o a Formentera
Cris el Sevillano en dos días dio la vuelta a la Isla
Jean-Marie se colgó en el fondo de un pozo
Frank cogió a martillazos a dos guardias civiles
Mi Reina Armada destruyendo los rangos de peones
Un triángulo de luz polvorienta en cada mano
Del 1 al 0 al 1
Y ahora Mi Reina es presa de la angustia
En un túnel como una tripa viva
Que se abre sobre una playa donde un hombre desnudo
(medita
El Amor y La Paz
California Dreamin'
Un sueño en jeans T-shirts
Playas tornasoladas soles anaranjados (Wesselmann)
La sombra de viejos automóviles traqueteando
Hacia un presente perpetuo
Une Ile entre le Ciel et l'Eau
O un lago azul e inmenso
El ágape que cura las heridas
Y el perezoso sol calentando mi cuerpo que no tiene
Orgullo ni deseo
Un paquete de vidas reventadas por presencia de Lo
Eterno
El Big-Bang repercute sus últimos ecos
Y la gente deriva hacia todos los suburbios del planeta
Vagando meditando gozando predicando
Rompiendo el delicado equilibrio entre Idea y Deseo
Un último sobresalto de Occidente
Antes del encadenamiento de las guerras
Las heladas estrellas se agrupan del lado de La Osa
Ella ha desaparecido
(Quién es Ella dónde está Ella)
No confundas tu soledad y la suya
Cuando tires las tres monedas por seis veces
SUNG
Esta línea muestra al sujeto vacilante frente a la disputa
Vuelve al estudio de los dictados celestes
Abate sus deseos agresivos
Reposa en la firmeza y corrección
Habrá buena fortuna
Abate tus deseos abátelos te digo
Así podrás acceder a la contemplación
Y el mundo rodará sin ti
Por una vez
Y verás gotear las estaciones
En un cielo Ile-de-France
Tendido en un camastro fascinado
Por una constelación de manchas de humedad
Las nubes dibujan carneros castillos
Una majada de fantasmas desciende el Huascarán
Trisca en torno de un ojo de agua
Pisoteando el diván del analista
Repita eso
(¿Eso?)
La memoria se posa sobre un campo de trigo
Y los caballos trotan en torno de la era
Encerrados en un domo dorado
Tu padre bebe chicha de jora
Y tú aloja fresca
Y más tarde la luna rondará sobre la Casa-Hacienda
Polvo de leche luz
Tus sábanas se prolongan en nevados
Repita eso
El poema graffiti sobre un largo monólogo
El tema del baúl el tema del poeta atormentado
Por la Sombra del Padre
Un calembour dudoso colgando de la manga
(Nunca tocará fondo porque es forma)
La hora de las visiones ha pasado
Quién sabe lo que sabe quien no sabe
Hay una teoría de círculos concéntricos
Puesta para evitar un encuentro frontal
Que ya tuvo lugar
Que apareció como un azahar en el verano
Calmando mis sentidos crispados en la espera
En el sous-bois las armas
Esparciendo un sonido metálico en el aire transparente
Lustros
Y a la mañana siguiente un trapecio de niebla
Sube al Medio del Cielo
El halcón malherido voltijea sobre el techo del mundo
Suspendido del verbo
Que se balancea como un fruto
Demorando en caer
Y te consumes fuera de la palabra
Que tal vez se alimenta a sí misma
En inflorescencia perpetua
Y así entorpeces la demostración
Empantanado en una noche sin fin
O detenido en un mediodía perfecto
Un bocado de viento en las colinas
Una ventana abierta en la plaza del pueblo
Que designa un imposible deseo
Y el tiempo el viento amargo
Huye entre tu camisa
Como un recuerdo agudo y olvidado
Así un día en el embarcadero de Santiago o Atitlán
O cierta vez en Uxmal
Indescifrable tu memoria ruinas
Fuera de tema borracho como un Lord
Contiguo a una galaxia burlona y superior
Más ebria que la noche bamboleante
Ceñida a tu cintura hincándote las uñas
Mientras circulan retazos de ciudades
Ramalazos de luces en el puerto
El esplendor vacante de tu cuerpo
Animal expulsado de la música
Más acá del Edén donde no hay luz ni noche
Sino incredulidad de cada gesto
Como quien sobrevive sin saberlo
Y hay un valle que cierra el horizonte
Un río que la brisa acerca
Y una mujer desnuda en la terraza
Tomando sol
Nada es real salvó Lo Real
Desdeñoso irascible parpadeante y sumiso
Eternamente anclado
Plantado frente al río que murmura
Que tu vida se despliega y se agota
En la incesante perfección de su diferencia
A causa de Entropía
Obedecida y pronto contradicha
Por una dimensión confusa y vegetal
Y el azar te convoca para jugar un rol de figurante
En el chalet de abajo
Y en un delirio de provisiones y de ropa limpia
Olorosa a lavanda
Viajaren tus, palabras
Y tus palabras viajan.


Sept. '80.