Al margen de heráclito


Los hombres son dioses muertos.
—¿Por qué la juventud es bella?
    —Porque  en  la  juventud  los  hombres  tienen  a
veces alma.
    —¿Qué es el alma?
    —Un juego de imposibles.

—Yo vendí mi alma por un gran amor.
—Yo vendí mi alma por una actitud irreprochable.
—Yo vendí mi alma por no ser lo que los otros eran.
—Yo vendí mi alma por no saber que tenía un alma.
—Yo vendí mi alma por saber si tenía un alma.