Nota introductoria

 

Juan José Arreola merece el homenaje de omitir toda presentación por un tercero. Los lectores sabemos que su obra contiene una de las prosas más altas y perfectas que las literaturas en español del presente siglo han logrado. Elegancia, agudeza, humor, sentido armónico que linda en geometría pura obtenida con los vocablos y el holgado fraseo castellano: he aquí características que el lego y el erudito perciben y gozan en cualquier botón —cuento, parábola o ensayo— como los que aquí se distraen del ámbito original y muestran a modo de Material de lectura. Pues él, señores, es de Zapotlán el Grande y su prosa ha crecido tanto y brillado con tal nitidez que cada uno de sus breves ejercicios es un mérito estilístico y expresivo, prodigiosos miligramos fecundados y paridos por los montes de la espesura castellana. Él, señores, es de Zapotlán el Grande...

 

Alberto Paredes