La Esfinge de Tebas

 

La otrora cruel Esfinge de Tebas, monstruo con cabeza de mujer, garras de león, cuerpo de perro y grandes alas de ave, se aburre y permanece casi silenciosa. Reposa así desde que Edipo la derrotó resolviendo el enigma que proponía a los viajeros, y que era el único inteligente de su repertorio. Aho­ra, escasa de ingenio, y un tanto acomplejada, la Esfinge for­mula adivinanzas y acertijos que los niños resuelven fácil­mente, entre risas y burlas, cuando el fin de semana van a visitarla.