La serpiente con pelo

 

En los desiertos fronterizos es posible encontrar una serpien­te con pelo. Es herbívora y completamente inofensiva, llega a medir poco más de un metro de largo y su pelaje varía del café al rojizo, según la época. A los forasteros les causa te­mor o desconcierto y en más de un caso repugnancia. Los nativos, en cambio, la aceptan sin que les parezca una abe­rración de la naturaleza: no la cazan ni la persiguen. Los ni­ños, aceptando su sociabilidad, la tienen como mascota y jue­gan con ella. Sin duda recuerdan todavía que el México prehispánico poseía otras rarezas: abundaban los perros sin pelo y el gran dios Quetzalcóatl no era más que una serpiente emplumada.

Albuquerque, abril 18, 1985