Nota introductoria
 


Angelina Muñiz-Huberman forma parte del grupo “Hispanomexicano”1 y es conocida como escritora, profesora universitaria de literatura medieval y de literatura comparada, como investigadora y ensayista. En esta ocasión se hace la presentación de la cuentista.

Transcribo las siguientes palabras de la escritora porque son orientadoras con respecto a la temática y poética de sus obras:

Historia y pasado surgen como un presente modificable. Existen para ser transgredidos. Mezclo, combino y opongo los recuerdos que guardo en la memoria, que abarca no sólo la mía especifica, sino la colectiva que he ido recogiendo a lo largo de la vida [...] Lo que me interesa poner de relieve es la infinita variación textual: la lucha entre lucidez e irracionalidad: la constante ambigüedad de las emociones: las pasiones ocultas: la tensión entre palabra y actuación: la falta de ley en un mundo de leyes.2

Reiteración, variaciones sobre un mismo tema, intertextualidad, intratextualidad, autobiografía y transgresión son aspectos relevantes en la obra literaria de Muñiz, los cuales se combinan entre sí.

Para esta antología se eligieron ejemplos de sus cuatro libros de “cuentos” hasta ahora publicados: El libro de Miriam y primicias, Huerto cerrado, huerto sellado, De magias y prodigios. Transmutaciones, y Serpientes y escaleras.3 Las comillas puestas a la palabra “cuentos” tienen la función, en este caso, de relativizar el concepto, ya que la autora cuestiona la pureza de los géneros literarios. En ocasiones, como se ve en el subtítulo del tercer libro citado, llama “transmutaciones”4 a sus relatos.



TRANSGRESIÓN-INTERTEXTUALIDAD

Muñiz parte en ocasiones de textos clásicos como es el caso del Génesis en “La ofrenda más grata”,5 del del que transcribe un versículo como epígrafe. El motivo es el mismo en los dos relatos, el fratricidio ocasionado por la preferencia marcada y manifiesta de parte de la autoridad (Dios, los padres y la sociedad) hacia uno de dos hermanos, pero cada relato tiene su versión de los hechos; en el de Muñiz, el pecador Caín es transmutado por una mujer que expresa un sentimiento de amor-odio por su hermano a quien sacrifica para recuperar cuando menos su imagen, convertida en sombra desde el nacimiento de él. Se enfatiza el dolor de la hermana que lucha contra la sociedad y la tradición para conseguir un espacio que le es negado. Él, aunque hermoso y fuerte, es bastante inconsciente e insensible; no hizo nada para merecer el lugar que se le dio en la familia y en la sociedad. En esta actualización del texto bíblico, calificado por la narradora contemporánea como “relato antiguo e injusto”, aunque no tienen nombre los personajes, sabemos que sus referentes son Caín y Abel. Asimismo, la atención está centrada no en el cumplimiento fiel del rito por parte de Abel, sino en el dolor humano causado por el abandono y en la lucha de quien está en desventaja debido a criterios injustamente impuestos.



VARIACIONES SOBRE UN MISMO TEMA,
INTRATEXTUALIDAD Y AUTOBIOGRAFÍA


Entre los temas recurrentes desarrollados por Muñiz tenemos: el exilio,6 la guerra y la muerte, los que con frecuencia se encuentran juntos por razones autobiográficas; la familia Muñiz-Sacristán sale de España exiliada al sur de Francia, y será precisamente en Hyères, Provenza, donde nazca Angelina en diciembre de 1936. En Cuba, su “paraíso perdido”, permanecerán casi tres años y a partir de 1942 reside en México. Su conocimiento de España no lo obtiene directamente, lo toma, ya sea a través del recuerdo de sus padres, marcado por el dolor de la Guerra Civil y de la muerte prematura de su hermano mayor, ya sea a través de la literatura.

En los relatos “Soledad” y “La muerte revivida” sus protagonistas son exiliados españoles que tienen muy vivo el recuerdo de la guerra, en ambas historias se recuerda la muerte de un hermano niño, pero las reacciones son distintas en cada caso: en el primer relato, su protagonista, la niña Soledad, vive sin conflicto la compañía de su hermano muerto; se hace énfasis en el aislamiento que vive la pequeña en un país ajeno a su familia, donde sus características, físicas y culturales, son diferentes a las de la mayoría; sin embargo, después de un proceso de autorreconocimiento, Soledad acepta su condición y destino de exiliada.

En “La muerte revivida” se presenta un autoexilio de parte de la madre del chico muerto, la que se regodea morbosamente reviviendo los hechos funestos.

Otra forma de exilio se da en “La obra secreta de Andrius el pintor”. El protagonista es hombre de dos espacios, dos tiempos, dos propuestas estéticas en sus pinturas, dos atracciones afectivas; dos identidades. El narrador presenta la lucha de Andrius por unificar su identidad. Serán el amor y la pasión que siente por Álea lo que le permita acabar con el conflicto, aunque al mismo tiempo acabe con su vida terrenal.



LA CÁBALA

La Cábala es para Muñiz una fuente de estudio,7 y también está presente en su creación literaria, no sólo como motivo sino que en general la poética de la escritora responde a principios cabalísticos referidos a la palabra. Si “la creación del mundo fue posible por la combinación de las veintidós letras del alfabeto, que están dotadas de poder mágico”,8 la creación literaria es posible por las diferentes combinaciones que se logran con las palabras, de éstas resultan textos con significaciones distintas; continuamente se crean nuevos mundos estéticos por el acto mágico que ejerce la palabra.

El “Enxemplo XI. De lo que contesció a un Deán de Santiago con D. Illán, el grand maestro de Toledo”9 es transmutado por Muñiz en “Perdices para la cena”. Se toman básicamente los mismos motivos en los dos textos, pero las técnicas narrativas son distintas, además la escritora introduce elementos nuevos, algunos pertenecientes al campo de la Cábala y de la alquimia. El tratamiento que en la transmutación se hace de los personajes revela su modernidad; los personajes evolucionan, ambos son probados en su ambición, pero sólo don Illán regresa al camino de búsqueda de la verdad.

Es muy rica la temática de los relatos de Angelina Muñiz, por ejemplo tenemos la recreación de personajes históricos como Raimundo Lulio y Giordano Bruno, y de personajes literarios como Julieta y Mercucio. Temas originados en leyendas medievales y renacentistas, o en la literatura del Siglo de Oro, o en acontecimientos más recientes como la tragedia del 68 en Tlatelolco, México. Sin embargo, los textos incluidos en esta antología permiten un primer acercamiento a la cuentística de Angelina Muñiz.
Luz Elena Zamudio
 



1
Este nombre fue dado por Arturo Souto al grupo de exiliados españoles entre los que se encuentran el mismo, Luis Rius, Inocencio Burgos, Juan Espinasa, José de la Colina, José Pascual Buxó, Horacio López Suarez, Enrique Rivas y Ramón Xirau, entre otros.

2 Véase Angelina Muñiz-Huberman, De cuerpo entero, UNAM-ECO, 1991, pp. 36-37.

3 Publicó también Narrativa relativa. Antología personal, Conaculta, México, 1992 (Lecturas Mexicanas, tercera serie, núm. 63).

4 El concepto “transmutación” usado por Muñiz tiene su origen en la alquimia y conserva la idea de transformación de la materia, en este caso, literaria.

5 Otro ejemplo es el cuento “Yocasta confiesa”, del mismo libro Huerto cerrado, huerto sellado, que presenta una imagen distinta del personaje creado por Sófocles.

6 Angelina Muñiz en el ensayo “La poesía y la soledad del exilio”, publicado por El Colegio de México, en el libro colectivo Poesía y exilio. Los poetas del exilio español en México, R. Corral, A. Souto y J. Valender, eds., p. 66, dice:

"Exilio es una palabra que indica un desplazamiento de lugar [...] Un no pertenecer al espacio. Un acto temporal [...] El exiliado [...] se enfrenta a un nuevo aprendizaje y, lo más grave, a una fragmentación de la identidad".

7 Ha publicado dos libros sobre el tema: una antología, La lengua florida, de textos sefaradíes antiguos de origen popular y de narrativa y drama contemporáneos, con un interesante ensayo preliminar. Y un libro de ensayos Las raíces y las ramas. Fuentes y derivaciones de la Cábala hispanohebrea.

8 Véase Angelina Muñiz, Las raíces y las ramas, FCE, México, 1993, p. 31.

9 Véase Don Juan Manuel, Libro de los ejemplos del Conde Lucanor y de Patronio, Losada, Buenos Aires, 1939.