Nota del Autor

 

Si me lo preguntaran, yo diría que las novelas que he publicado pueden clasificarse en dos grupos. En uno de ellos, cabrían las obras que se sustentan en la vida privada: Camino de perfección (1937), Soledad (1944) y La iniciación (1966). En el otro grupo habría que incluir las obras cuya base es la vida social: Páramo (1944), Ojo de Agua (1949), Camaradas (1959), ¡Viva México! (1968), La sangre vacía (1982) y El paraíso podrido (1986).

Claro que esa clasificación es convencional y relativa, porque en la novela, como en la realidad, la vida privada y la vida social se entrecruzan y hasta se imbrican.

A eso hay que añadir que una antología novelística de un solo autor, sólo puede lograrse desde una disposición arbitraria, ya que una novela es una totalidad que no puede ser representada por una de sus partes o uno de sus capítulos. Puede, eso sí, dar idea de la evolución literaria del autor de las novelas.

 

Rubén Salazar Mallén