Nota introductoria
Érase un prólogo que se volvió decálogo



1. Atención: esta antología dos veces breve contiene algunos de los mejores cuentos cortos no sólo de Francisco Hinojosa, sino de la literatura mexicana. Para decirlo en pocas palabras, son bombas de efecto inmediato. Carcajadas con forma de telegrama. Novelas río disfrazadas de alberca. Cuentos tan aplastantes que harían palidecer a un alud.

2. Pancho es el gran maestro de la frase corta. Antes de escribir cada palabra contiene el aliento. Calcula el golpe, como los tenistas.

3. En realidad, sus cuentos son de respiración modulada: nadie puede encerrar tanto en tan pocas palabras. La contención le permite correr grandes distancias sin perder el aliento.

4. En el equipo de fútbol masculino integrado por los mejores cuentistas mexicanos, el portero sería Rulfo; los defensas, Carlos Fuentes, Daniel Sada, Sergio Pitol y Jorge Ibargüengoitia; en los extremos tendríamos a Juan José Arreola e Ignacio Padilla; en la delantera a José Emilio Pacheco, Enrique Serna y a Eduardo Antonio Parra, pero el líder de goleo sería Francisco Hinojosa. Uno puede estudiar sus jugadas pero es imposible anticipar su próximo movimiento. Cierra un libro de cuentos con un poema, sorprende a los novelistas policiacos con cuentos que son parodia del género, a los fans de la literatura de horror con hombres lobo enamorados de mujeres vampiro, a los mejores lectores con las peores señoras del mundo.

5. Aunque han tratado de emparentarlo con el surrealismo por los detalles descabellados que suelen ocurrir en sus cuentos, nada más alejado de él que la escritura automática: sus cuentos son una muestra de una prosa calculada, consciente, deliberada, de detective que vigila al sospechoso, o de poeta que pierde el aliento al ver a la azafata de su vida.

6. En sus mejores cuentos (que son casi todos, como los que hoy nos congregan aquí) no faltan detectives surgidos de una fábrica de clips, niños con vocación de asesinos en serie, homenajes porno a Harry Potter o políticos que lo tienen todo, salvo una pizca de moral.

7. Hinojosa tiene un decálogo breve. Pero necesitaríamos cien páginas más para describir sus alcances. Su resonancia. Para muestra, botones: "Para escribir un cuento hay que leer mil cuentos y para escribir un segundo cuento hay que leer otros mil"; "Un cuento tarda en escribirse entre cinco horas y catorce años"; "Siempre sobran algunas palabras"; "Hay que pensar en el lector. Pero imagina a un lector inteligente"; "Si la escritura no causa placer, algo no está funcionando".

8. Algunos de sus cuentos cumplen cuarenta años. Los han adaptado al teatro, al cine, a la radio, al video, a la comedia musical, al cómic, generaciones enteras se han aficionado a ellos. Y siguen contando. Los muy canallas.

9. Hay un clan de lectores que saben de memoria párrafos enteros de los cuentos de Hinojosa. Para formar parte, la ceremonia de iniciación consiste en leer esta breve antología.

10. Antes de entrar, piénselo bien: ya somos muchos y no pensamos salir.

Martín Solares