La Arquitectura Barroca

 

Con los primeros años del siglo XVII, la vida en el Virreinato de la Nueva España sufre una transformación al desaparecer las circunstancias que le habían dado carácter durante los años inmediatamente posteriores a la Conquista. Por una parte, se estabiliza política y económicamente y, por otra, se concluye la labor de evangelización que había dado el sello distintivo al siglo XVI. Esto se refleja en el ambiente de tranquilidad en que se vive durante esos años, lo que permite el desarrollo de las artes a un alto nivel.

Coincide esta época con el periodo barroco, que surge en Europa, al menos parcialmente, como una de las consecuencias del triunfo del catolicismo después del Concilio de Trento y la aparición del poder absoluto del siglo XVII a mediados del XVIII. En la Nueva España se inicia con cierto retraso, alrededor de 1630; pero, en cambio, sus últimas manifestaciones son contemporáneas del neoclasicismo y algunas de sus consecuencias llegan hasta muy avanzado el siglo XIX, en lo que Francisco de la Maza ha llamado “barroco republicano”.

En México, la causa principal que favoreció la expansión del barroco fue el auge económico que tuvo lugar con el desarrollo de la agricultura y el descubrimiento y la explotación posterior de yacimientos de minerales preciosos. Ello permitió la acumulación de grandes riquezas que a su vez propiciaron el arte. La sociedad que residía en las poblaciones importantes y disponía de amplios recursos facilitó los medios para la creación y el sostenimiento de las expresiones artísticas. A diferencia de lo ocurrido en el siglo XVI, en que las grandes obras arquitectónicas se habían levantado con la participación por igual de la Corona y los encomenderos de los indios, en el periodo barroco las obras más importantes se deben a la devoción o a la ostentación de particulares y al gran poder económico del clero tanto regular cuanto secular. Como la iglesia era la única que estaba en posibilidad de emprender grandes fundaciones, a ellas se deben en su mayor parte los más importantes monumentos que se construyeron a lo largo del periodo barroco.

Otras causas que favorecieron al arte de esta época en proporción muy importante fueron, como queda dicho, el fin de la evangelización y la secularización de las parroquias. Tales fueron las razones para que las órdenes mendicantes volviesen a sus conventos a seguir su vida normal, alterada por las especiales condiciones del siglo XVI. Al no tener que convivir con los indios, sus nuevos monasterios se levantan en las poblaciones, mientras que los antiguos son administrados por el clero secular al convertirse en parroquias. Puede decirse que, lo mismo en lo religioso que en lo civil, las ciudades adquieren importancia primordial.