La Arquitectura Militar

 

Al hablar del siglo XVI dijimos que la ciudad de México, lo mismo que todas las de ese siglo en la Nueva España, era abierta, es decir, no amurallada. Pero las amenazas de los piratas ingleses, holandeses o franceses, que aún antes de la época barroca empezaron a atacar no sólo a las embarcaciones sino también las ciudades costeras, obligaron a levantar muros de protección en todo su perímetro, reforzados por bastiones o fuertes. Veracruz, donde han desaparecido, salvo dos, y Campeche, que conserva algo más, a pesar de la absurda destrucción de gran parte de la muralla, con pretextos del urbanismo moderno, son los ejemplos máximos de ciudades amuralladas. En Acapulco debe citarse el Fuerte de San Diego, y tierra adentro, la Fortaleza de Perote, que defendía la ruta a Veracruz.

Todos estos fuertes siguen tradiciones medievales que se renuevan en el Renacimiento, tienen planta en forma de polígono o estrella, que resulta más práctica para la defensa, aumentándose la protección por medio de puentes levadizos y fosos.