La arquitectura civil

 

Consideraremos ahora los diferentes géneros de edificios que se construyeron en esta época, empezando por los civiles, que son los más importantes y numerosos.

Entre los edificios de habitación construidos principalmente en las nuevas “colonias”, en terrenos de superficie limitada ya que el costo de la tierra era elevado (mucho menos que en la actualidad, naturalmente), se buscan nuevas soluciones que permiten eliminar el patio tradicional, que ocupa demasiado terreno, tratando, en cambio, de que lo sustituyan los jardines exteriores, pues la casa forma un bloque cerrado. No se da mucha importancia al funcionamiento y por ello no se caracterizan adecuadamente las habitaciones: cualquiera puede ser recámara o comedor, y baños y cocinas se alejan bastante del resto de la casa. La composición se hace por agregación y no es unitaria, es decir, que las piezas se suceden unas a otras sin un plan armónico. Las fachadas, en cambio, pasan a un primer plano de interés y en ellas se desarrolla todo el repertorio del afrancesamiento. Órdenes clásicos, balaustradas, las casi imprescindibles mansardas, etcétera, en soluciones tanto más rebuscadas cuanto mayores son los recursos económicos de sus propietarios.

Son importantes los intentos para resolver la habitación colectiva, ya no a través de vecindades (aunque éstas siguen haciéndose hasta nuestros días como una negación de la arquitectura) sino en conjuntos de casas solas agrupadas formando unidades. Tal es el caso de las que construyó la fábrica de El Buen Tono en la colonia de los Doctores, así como otro ejemplo, que se conserva aún y esperamos que por mucho tiempo, un conjunto ubicado en la calle de Bucareli, en la ciudad de México.

Aparecen en esta época los edificios comerciales, ya sean propiedad de un establecimiento o con despachos para alquilar. Es un fenómeno característico de este periodo, que sigue la tradición de las grandes tiendas francesas. Todas las de este tipo que se levantan en México adoptan idéntica solución de crujías alrededor de un patio cubierto por cristales. El Centro Mercantil1 es el ejemplo típico de este concepto de edificio comercial, mismo que vemos en el Palacio de Hierro que, aunque reconstruido, conserva el mismo plan de patios cubiertos. Otros, como el primitivo El Puerto de Liverpool, lo mismo que Puerto de Veracruz.2

Los edificios comerciales presentan una solución más variada. No tienen una fuente de inspiración tan directa como las grandes tiendas. Pero en todos ellos se trata de aprovechar al máximo el terreno, siempre volviéndose hacia la fachada en lugar de hacia los patios interiores. Estas fachadas se convierten, entonces, en un elemento monumental, símbolo de la compañía que los ocupa. Quedan aún bastantes ejemplos: La Esmeralda, en Madero e Isabel la Católica,3 y La Mexicana,4 en la contraesquina; el de la Compañía Bancaria de Obras y Bienes Raíces, en 5 de Mayo y Motolinía;5 la Perla, en Madero y Motolinía y, sobre todo, la Casa Böker, perdida en reciente incendio,6 uno de los más característicos de este tipo, al que se agregó una marquesina que seccionaba totalmente su composición de fachada. Hasta hace pocos años hubo otro magnífico en 5 de Mayo junto al Club de Periodistas en la esquina con Filomeno Mata, obra de Emilio Dondé, que fue demolido para dejar un lote de estacionamiento. Así es como destruimos las obras de valor de otras épocas, testimonio de las etapas por que atraviesa nuestra historia.

También se levantaron edificios para bancos, entre los que destaca el de la Mutua, hoy del Banco de México, que recuerda en la composición de la fachada hacia 5 de Mayo las obras manieristas del Palladio, con su orden colosal.

Se conservan igualmente teatros de este periodo, el más importante de ellos es el Palacio de Bellas Artes, que iba a ser el Teatro Nacional; no se terminó hasta 1934, y tal vez pueda considerarse como la obra más importante de la época, y, en escala menor, el Teatro Juárez de Guanajuato; también el Iris, hoy Teatro de la Ciudad en la capital, aunque data de 1917, plena época revolucionaria, conserva todavía los caracteres del periodo que estamos considerando.

Los edificios públicos más notables fueron los de Correos y Comunicaciones, ambos de arquitectos italianos, de Adamo Boari el primero y de Silvio Conti, el segundo, junto con la Cámara de Diputados, obra de Mauricio Campos. Los tres son de inspiración diversa, que manifiesta claramente las distintas tendencias de esa época: Correos es de un estilo gótico veneciano con muchos elementos isabelinos y algunos platerescos; Comunicaciones, un gran palacio manierista y la Cámara de Diputados a la que le da carácter su portada de templo romano, si bien se le agregan puertas y óculos en los intercolumnios. Los tres edificios presentan soluciones interesantes que delatan un cuidadoso análisis del programa arquitectónico.

Entre los edificios que se destinan a Servicios Sociales también hay —o hubo, ya que algunos no existen ya— ejemplos notables. El Hospital General fue el primer intento importante para resolver las necesidades relativas a la salud de la ciudad. Compuesto a base de pabellones aislados sobre una gran extensión de terreno, sigue una tendencia que puede observarse también en el posterior Hospital Francés. Idénticos conceptos tuvieron el Manicomio de la Castañeda y el Hospicio, ambos desaparecidos.

Los monumentos representan también de manera muy clara el criterio ecléctico de la época. Los hay de propensión nacionalista, naturalmente indígena, como el de Cuauhtémoc; clásicos, como el Hemiciclo a Juárez, en el que se usa el mármol para una mayor exactitud estilística, y neoclásicos, muy franceses, como la Columna de la Independencia, que ha llegado a ser un símbolo de nuestra ciudad, y que sin embargo es pariente cercano de la Columna de Julio de París y hermana gemela de la de los Girondinos en Burdeos, con “ángel” y todo.

1 El Centro Mercantil fue inaugurado por Porfirio Díaz en 1899, que se mantuvo en funcionamiento hasta 1968. Ese año, en que se realizaron los juegos olímpicos, se acondicionó y tomó el nombre de Gran Hotel Ciudad de México. (N. de los E.)
2 Puerto de Veracruz también fue una tienda de almacén, fundado durante el porfirismo. Desapareció tras la muerte del dueño en la década de 1960. En la actualidad, Telas Parisina ocupa este edificio (N. de los E.)
3 Desde 2003, es recinto del Museo del Estanquillo. (N. de los E.)
4 En el presente, este edificio aloja una tienda de discos. (N. de los E.)
5 Dreinhofer se refiere al Edificio París, que hoy alberga viviendas, oficinas y locales de comercio. (N. de los E.)
6 El incendio ocurrió en 1975. El edificio se reacondicionó y su esquina se renta a un restaurante. La ferretería Casa Böker sigue funcionando. (N. de los E.)