vicente-huidobro.jpg Vicente Huidobro



Selección y nota introductoria
de Hernán Lavín Cerda



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Nota introductoria

 

Pequeño dios, antipoeta y mago capaz de descubrir —a través del vértigo del lenguaje; logos que también posee su carga visceral y lúdica— la infinita circularidad del abismo cósmico y terrestre: eso fue, eso es Vicente Huidobro, el vertiginoso (Santiago de Chile, 1893-balneario de Cartagena, 1948) que a los veintiún años tuvo la lucidez y se atrevió a decir: "El poema debe ser una realidad en sí, no la copia de una realidad exterior. Debe oponer su realidad interna a la realidad circundante".

¿Qué representa Huidobro?

Nada menos que el edénico rescate del verbo convertido en cuerpo sensible. Escritura concebida libremente, del mismo modo como la naturaleza puede concebir un árbol. A partir de esta energía, ya todo es posible. Las palabras no estarán obligadas a comportarse servilmente; la poesía no es el reino de lo verificable. Las palabras, dentro de su vértigo / vértice ejercen su libertad; ellas son más verdaderas cuando gozan de una mayor plenitud. La realidad ficticia no tiene la obligación de ser el espejo pasivo y parasitario de la realidad real. El lenguaje, entonces, puede captarlo todo. Y captar el todo es captarse a sí mismo. Es preciso avanzar —la rueda da vueltas aunque su eje permanece inmóvil— creando infinitas conexiones. Ello sólo es posible si se dispone de una red metafórica cuya potencia permita conquistar el territorio sustantivo de la poesía. Aquí la escritura se disgrega, excede, tiembla. La trampa del logos se vuelve ineficaz ante el arrebato analógico de los sentidos.

Vicente Huidobro es el puente entre lo terrenal y lo celeste. Su poesía es hambre de infinito, lucha contra los dioses —dolor por su abandono—, orfandad cósmica y deseo de reconquistar el paraíso, la placenta láctea, por medio del lenguaje fulgurante y libérrimo. El antipoeta y mago reconoce en los dadaístas la primera semilla o el ventalle de la creación: ritmo de las palabras en libertad, desarrollo, expansión hacia el verso sin cadenas.

En 1916, el poeta viaja a París. Un año después aparece Nord Sud; Huidobro está entre sus colaboradores. "1917 ve la aparición de la revista Nord Sud —escribe Braulio Arenas—, la primera de las publicaciones de poesía moderna, y piedra angular para la historia del pensamiento poético contemporáneo… Cuando hojeamos los números de esta importante revista, vemos en ellos los nombres de los poetas que contribuyeron a fundar la poesía moderna: Guillaume Apollinaire, Max Jacob, Pierre Reverdy, Tristan Tzara, André Breton, entre otros, y, junto a éstos, el nombre para nosotros tan emocionante de Vicente Huidobro".

Que el verso sea como una llave
que abra mil puertas
 

Para que estas mil puertas se abran es imprescindible que el verso sea cinético y disponga, en su interior, de mil claves. He aquí el avance hacia la polisemia del lenguaje, su utilización, su reconocimiento. Cada palabra es múltiple. Cubistamente, las palabras son animales en movimiento perpetuo: sonoras, ópticas, gustativas, olfativas, táctiles; ellas se tienden lazos visibles e invisibles, establecen connubios subterráneos, diásporas insólitas y hasta recurrentes. A más acepciones, el rostro verbal es más poderoso. Caras y caras infinitas en el juego del verbo.

Y ya en poder de las palabras, ¿cómo conquistar esa cantidad hechizada que es la poesía?

El propio Huidobro, en su libro Manifestes (1925), resume así su posición:

  1. Humanizar las cosas. Todo lo que pasa a través del organismo del poeta debe tomar la más grande cantidad de su calor. Aquí una cosa vasta, enorme como el horizonte, se humaniza, se convierte en íntima, en filial con el adjetivo cuadrado. (Huidobro se refiere al título de su libro Horizon carré). El infinito entra en el nido de nuestro corazón.
  2. Lo vago se hace preciso. Cerrando las ventanas de nuestra alma, lo que podía escaparse y convertirse en gaseoso, en estropajoso, permanece encerrado y se solidifica.
  3. Lo abstracto se hace concreto y lo concreto abstracto. Es decir, el equilibrio perfecto, puesto que si usted estira lo abstracto hacia lo abstracto, se deshará en sus manos o se filtrará por sus dedos. Lo concreto si usted lo hace más concreto, acaso pueda servirle para beber vino o amoblar su salón, pero nunca para amoblar su alma.
  4. Lo que es demasiado poético para ser creado se convierte en una creación al cambiar su valor usual, puesto que si el horizonte era poético en sí, si el horizonte era poesía en la vida, con el calificativo cuadrado llega a ser poesía en el arte. De poesía muerta pasa a poesía viva.

 

 

Poesía como una visión: organismo sensible, siempre y cuando permita ver aquello que antes nunca vimos. Un árbol cuyas raíces, hundiéndose en la espesura de la tierra, llegan al cielo. He ahí su temblor, su algarabía, su cataclismo. Ver y palpar: eso es Vicente Huidobro. Emoción nacida de la sola virtud creadora. Afirmación y duda. ¿Qué hay en estos poemas póstumos, en estos Últimos poemas? La presencia de una obsesión ontológica. Raíz arcaica. Hundimiento en la tierra para saltar al cosmos y restituir, umbilicalmente, la imagen del principio.

 

Hernán Lavín Cerda

Coyoacán, a 11 de noviembre de 1978


Recuperar el cielo

 

Recuperar el cielo
Recuperar la tierra
Envolver el mundo en ritmos de experiencia
Aprisionar el éter que se escapa
Aprisionar el aire
Con esta carne presurosa
En olas envolventes sobre el ensueño
Y la fuga de las estrellas en el momento en que iban a
contar su historia

 


La gran palabra

 

La gran palabra
Lázaro ¿la has olvidado?
El mar dobla su vida
Año de gloria las águilas dominan sin impaciencia
La enorme mano escribe
El mundo tiene aún su pequeña esperanza
Hospital que renace de sus cenizas cada día
La palabra olvidada te dejó olvidada
Ven a mi pecho a tomar armonía

Murmullo del vacío
Tu cabeza redobla y llena el cielo

Alfabeto perdido por los siglos
Sobre las montañas y los campos

La paz que viene como una carta
Especial para la esfinge

Los que bajan la escalera de la muerte
Y los que van en compañía de sus estatuas
Por los caminos sin historia
Oh cuántos laberintos venidos a menos
En los mundos de ayer a causa de sus monstruos

 


Voz de esperanza

 

Tienes ojos de orgullo desesperado y de fuego cubierto
Tienes carne color tormento milenario como los
desiertos de cólera variada y en el fondo idéntica
Tu tristeza es sentir la injusticia vertiginosa que
enmohece la marcha
Y arrastra los pedazos
Tu dicha sería romper las ataduras que te llaman
a las tinieblas
Y crear con tus manos un planeta en forma de corazón

Oyes la tos de los esclavos y un horno ruge en tus
entrañas
Oyes las maldiciones abatidas
Oyes gemir y gimes
Oyes los gritos del hambre bajo sombreros como
tabacos deshojados
Bajo los harapos de nocturna factura
Oyes el llanto y lloras
Oyes la muerte que sale de la noche entrando en los
huesos
Oyes el cuerpo del mundo retorcido en lamentos
Oyes al angustiado hermano de los pechos sin aire
Oyes gemir y gimes
Con todo tu esqueleto de amarguras inmensas
Mojado de siglos y catástrofes mojado de esperanzas
Oyes la súplica de los mares empuñados
Oyes caer las lágrimas a lo largo de la noche
Y las ves atravesar el día
Oyes sufrir y sufres
Oyes llorar al hombre y lloras como el hombre

Pero una fiebre de mariposa gigantesca
Parte del alba retardada entre redes opacas
Nace una hoguera y nace una voz rodeada de fuego
Una voz que redime a un astro ciego y taciturno
Una voz que se ha lavado en largos sueños
Una voz de torrente sacudido
Una voz de pavorosas profundidades
Una voz que levanta los gestos
Blandiendo el mundo entre centellas iracundas
Martillando en la fragua del universo
Una voz cansada de llorar
Y que se alza de sus principios
A la dignidad negada por inmundas razones
Y exigida por todas las raíces de su ser invencible
Una voz cansada de gemir
El hombre es paciente
Pero no tanto como el tiempo contemplado
Desde la orilla de la noche
El hombre es sufrido
Sus músculos labrados a golpe de milenios
Pero la tierra es suave y le comprende y le ama
De tantos siglos hasta tantos
El hombre es afable
La tierra le ama y pide un modo de armonía
Y quiere una forma de fraterna dulzura
No quiere estar cubierta de tragedias
Ni rodar bajo crímenes entre fiebres sangrientas
La tierra le ama
(Que sea siempre así)
Quiere su luz de flor meditativa
Quiere su dicha como un canto necesario a la marcha
Que caigan entonces los que construyen la desgracia
Los que cierran el horizonte
Los que impiden el canto
Que se entierren al fondo de su noche
Que caigan sí que caigan
Y vamos descargando los muertos al borde del planeta
Arrojemos carroñas al vacío
Y que el cometa del mal agüero les envuelva en
su sudario
Y les arrastre a la nada sin memoria

Se acercan los hombres en marcha desprendida
De montañas geológicas y llenos de ternura
Viene el hombre amado de la tierra
Con sus ojos de abrazo suficiente
Llega el hombre a pedir sus derechos
Yo me descubro a tu paso como ante un mar que viene
de la noche
Y te entrego mis manos y te entrego mi pecho
Y dejo a tus plantas la actitud de mi cerebro

Tienes un cuerpo traspasado como alarido de perro
nebuloso
Tienes tu voz de lágrima a sonrisa
Tienes tu cielo como un mar levantado por sus ansias
Tu tristeza es ver que no saben lo que vales bajo tu
piel terrestre
Tu alegría amasar el futuro de tus hijos como hierbas
entusiastas
De tu mujer como árbol de dulzura

Árboles árboles velad sobre el destino
Árboles cantando su existencia
Sed luminosos sobre el sueño del aprecio
¿Qué hora sería en el revés del mundo
Cuando tu corazón sintió su hora
Y que tu piel terrestre fue traspasada de alaridos?
Árboles árboles qué desnudez se acerca
Y qué mañanas de metal cantante se preparan
Las hojas contaban a la tierra sus proezas
Y la visión del venidero ilustre se alzó en algunos ojos
exclusivos
Que desde entonces lloran de fiebre entusiasmada

Qué hora sería qué hora
Cuando el mundo te trajo la noticia del futuro coronado
Los pies se hicieron rápidos
El cuerpo se vistió de desnudez en estatuas de viento
Y los ojos devorándose entre ellos como dos locos
furibundos
Rodaron entre soles y vidrios por todo el universo

Tus manos qué delirio de fuego qué ancha simpatía
Qué lento abrazo a los ruidos de la vida
Tu corazón en buzo bajando a sus raíces
Nadando en sus comienzos
De pie en su objeto comprendido
Tenías tanta hambre de ti mismo

Ruta de obscuras geologías de selvas submarinas
Y de sombras arrodilladas bajo el viento
Hasta el momento que una tiza en el sueño trazó
el destino
Levantó los gestos de sus profundidades
Y te dijo lo que eras y tendrías que ser
Sobre ese pedestal que recorres inconsciente

Qué hora sería qué hora cayendo de los árboles
Cuando los muertos dieron la orden de despertar
Y las tribus soñolientas mirando las estrellas
Se pusieron en marcha hacia la forma de sus lenguas
Hacia su esencia de memorias desveladas
Y su pasión de ser en penetrante vida
Idea redentora como un pan obscuro que se hace luz
de sangre y células
Qué hora sería entonces
El huracán rugía entre sus barbas sorprendido
Y el viaje era una estatua de su raíz al tronco y al ramaje
Un trabajo invisible de siglos y cimientos anhelantes
de aire
No hay detención posible hasta el arco de flores
y horizontes
Que señala su triunfo

Es el hombre
El hombre de pie sobre sus sueños

 


Hija

 

Tengo tu rostro entre las manos
Oh aire dulce retrato de aire
Anillo del mundo y del pasado
Tu rostro de silencio
Rostro de lámpara tierna
Con qué facilidad te formas en mis ojos
Cómo vuelves alegrando la negrura

Miseria del recuerdo
En el umbral del frío la selva se hace sueño
Se desprenden las hojas
Se mueren las miradas gota a gota

 


La vida es sueño

 

Los ojos andan de día en día
Las princesas pasan de rama en rama
Como la sangre de los enanos
Que cae igual que todas sobre las hojas
Cuando llega su hora de noche en noche

Las hojas muertas quieren hablar
Son gemelas de su voz dolorida
Son la sangre de las princesas
Y los ojos de rama en rama
Que caen igual que los astros viejos
Con las alas rotas como corbatas

La sangre cae de rama en rama
De ojo en ojo y de voz en voz
La sangre cae como las corbatas
No puede huir saltando como los enanos
Cuando las princesas pasan
Hacia sus astros doloridos
Como las alas de las hojas
Como los ojos de las olas
Como las hojas de los ojos
Como las olas de las alas

Las horas caen de minuto en minuto
Como la sangre
Que quiere hablar

 


La poesía es un atentado celeste

 

Yo estoy ausente pero en el fondo de esta ausencia
Hay la espera de mí mismo
Y esta espera es otro modo de presencia
La espera de mi retorno
Yo estoy en otros objetos
Ando en viaje dando un poco de mi vida
A ciertos árboles y a ciertas piedras
Que me han esperado muchos años

Se cansaron de esperarme y se sentaron

Yo no estoy y estoy
Estoy ausente y estoy presente en estado de espera
Ellos querrían mi lenguaje para expresarse
Y yo querría el de ellos para expresarlos
He aquí el equívoco el atroz equívoco

Angustioso lamentable
Me voy adentrando en estas plantas
Voy dejando mis ropas
Se me van cayendo las carnes
Y mi esqueleto se va revistiendo de cortezas

Me estoy haciendo árbol Cuántas veces me he ido
convirtiendo en otras cosas…
Es doloroso y lleno de ternura

Podría dar un grito pero se espantaría la
transubstanciación
Hay que guardar silencio Esperar en silencio

 


Quiero desaparecer y no morir

 

Quiero desaparecer y no morir
Quiero no ser y perdurar
Y saber que perduro
Llamo a las puertas de la muerte
Y me retiro
Llamo a la vida y huyo avergonzado
Quiero ser toda mi alma y no lo puedo
Quiero todo mi cuerpo y no lo logro

 


Monumento al mar

 

Paz sobre la constelación cantante de las aguas
Entrechocadas como los hombros de la multitud
Paz en el mar a las olas de buena voluntad
Paz sobre la lápida de los naufragios
Paz sobre los tambores del orgullo y las pupilas
tenebrosas
Y si yo soy el traductor de las olas
Paz también sobre mí

He aquí el molde lleno de trizaduras del destino
El molde de la venganza
Con sus frases iracundas despegándose de los labios
He aquí el molde lleno de gracia
Cuando eres dulce y estás allí hipnotizado por las
estrellas
He aquí la muerte inagotable desde el principio del
mundo
Porque un día nadie se paseará por el tiempo
Nadie a lo largo del tiempo empedrado de planetas
difuntos

Este es el mar
El mar con sus olas propias
Con sus propios sentidos
El mar tratando de romper sus cadenas
Queriendo imitar la eternidad
Queriendo ser pulmón o neblina de pájaros en pena
O el jardín de los astros que pesan en el cielo
Sobre las tinieblas que arrastramos
O que acaso nos arrastran
Cuando vuelan de repente todas las palomas de la luna
Y se hace más obscuro que las encrucijadas de la
muerte

El mar entra en la carroza de la noche
Y se aleja hacia el misterio de sus parajes profundos
Se oye apenas el ruido de las ruedas
Y el ala de los astros que penan en el cielo
Este es el mar
Saludando allá lejos la eternidad
Saludando a los astros olvidados
Y a las estrellas conocidas

Este es el mar que se despierta como el llanto de un niño
El mar abriendo los ojos y buscando el sol con sus
pequeñas manos temblorosas
El mar empujando las olas
Sus olas que barajan los destinos

Levántate y saluda el amor de los hombres

Escucha nuestras risas y también nuestro llanto
Escucha los pasos de millones de esclavos
Escucha la protesta interminable
De esa angustia que se llama hombre
Escucha el dolor milenario de los pechos de carne
Y la esperanza que renace de sus propias cenizas
cada día

También nosotros te escuchamos
Rumiando tantos astros atrapados en tus redes
Rumiando eternamente los siglos naufragados
También nosotros te escuchamos
Cuando te revuelcas en tu lecho de dolor
Cuando tus gladiadores se baten entre sí

Cuando tu cólera hace estallar los meridianos
O bien cuando te agitas como un gran mercado
en fiesta
O bien cuando maldices a los hombres
O te haces el dormido
Tembloroso en tu gran telaraña esperando la presa

Lloras sin saber por qué lloras
Y nosotros lloramos creyendo saber por qué lloramos
Sufres sufres como sufren los hombres
Que oiga rechinar tus dientes en la noche
Y te revuelques en tu lecho
Que el insomnio no te deje calmar tus sufrimientos
Que los niños apedreen tus ventanas
Que te arranquen el pelo
Tose tose revienta en sangre tus pulmones
Que tus resortes enmohezcan
Y te veas pisoteado como césped de tumba

Pero soy vagabundo y tengo miedo que me oigas
Tengo miedo de tus venganzas
Olvida mis maldiciones y cantemos juntos esta noche
Hazte hombre te digo como yo a veces me hago mar
Olvida los presagios funestos
Olvida la explosión de mis praderas
Yo te tiendo las manos como flores
Hagamos las paces te digo
Tú eres el más poderoso
Que yo estreche tus manos en las mías
Y sea la paz entre nosotros

Junto a mi corazón te siento
Cuando oigo el gemir de tus violines
Cuando estás ahí tendido como el llanto de un niño
Cuando estás pensativo frente al cielo
Cuando estás dolorido en tus almohadas
Cuando te siento llorar detrás de mi ventana
Cuando lloramos sin razón como tú lloras

He aquí el mar
El mar donde viene a estrellarse el olor de las ciudades
Con su regazo lleno de barcas y peces y otras cosas
alegres
Esas barcas que pescan a la orilla del cielo
Esos peces que escuchan cada rayo de luz
Esas algas con sueños seculares
Y esa ola que canta mejor que las otras

He aquí el mar
El mar que se estira y se aferra a sus orillas
El mar que envuelve las estrellas en sus olas
El mar con su piel martirizada
Y los sobresaltos de sus venas
Con sus días de paz y sus noches de histeria

Y al otro lado qué hay al otro lado
Qué escondes mar al otro lado
El comienzo de la vida largo como una serpiente
O el comienzo de la muerte más honda que tú mismo
Y más alta que todos los montes
Qué hay al otro lado
La milenaria voluntad de hacer una forma y un ritmo
O el torbellino eterno de pétalos tronchados

He ahí el mar
El mar abierto de par en par
He ahí el mar quebrado de repente
Para que el ojo vea el comienzo del mundo
He ahí el mar
De una ola a la otra hay el tiempo de la vida
De sus olas a mis ojos hay la distancia de la muerte

 


Pienso en ellos en los muertos

 

Pienso en ellos en los muertos
En los que yo vi caer
En los que están grabados en mi alma
En los que aún están cayendo en mis miradas
Vosotros que seguiréis muriendo
Hasta el día en que yo muera

 


Te amo mujer de mi gran viaje

 

Te amo mujer de mi gran viaje
Como el mar ama al agua
Que lo hace existir
Y le da derecho a llamarse mar
Y a reflejar el cielo y la luna y las estrellas

 


Vagaba por las calles

 

Vagaba por las calles de una ciudad helada
Con tanta noche encima
Triste como el espacio que queda
Entre un farol y la casa desierta

 


Éramos los elegidos del sol

 

Éramos los elegidos del sol
Y no nos dimos cuenta
Fuimos los elegidos de la más alta estrella
Y no supimos responder a su regalo
Angustia de impotencia
El agua nos amaba
La tierra nos amaba
Las selvas eran nuestras
El éxtasis era nuestro espacio propio
Tu mirada era el universo frente a frente
Tu belleza era el sonido del amanecer
La primavera amada por los árboles
Ahora somos una tristeza contagiosa
Una muerte antes de tiempo
El alma que no sabe en qué sitio se encuentra
El invierno en los huesos sin un relámpago
Y todo esto porque tú no supiste lo que es la eternidad
Ni comprendiste el alma de mi alma en su barco de
tinieblas
En su trono de águila herida de infinito

 


El pasajero de su destino


I

Es así como somos
Y como nos paseamos hoy sobre la tierra
Precedidos por los ruidos de nuestros antepasados
y seguidos por el dolor de nuestros hijos
Aferrados a nuestra edad y cantando cuando las rocas
lloran la muerte de un velero que han preferido sin
razón alguna
O tal vez porque lo vieron jugar en su infancia
O porque era hermoso todo lleno de viento viniendo
del país del viento
No tenemos miedo cuando el viento arranca las
palabras de nuestra garganta
No tenemos miedo de las ballenas ni de todos esos
monstruos que tienen más envergadura que una
campanada
No tenemos miedo de inclinarnos sobre vuestras
canciones de las cuales pueden saltar un géyser
amenazador y el vértigo infinito de las brumas
No tenemos miedo del más allá que se agita como un
mudo el más allá que va a saltar sobre nuestra razón
Y de ese frío lúcido que vela sobre la constelación
de nuestras inquietudes
Más absurdo que el muerto que han enterrado con la
mitad de una carta en el cerebro
Con una palabra fabulosa en medio de la lengua
Con un gran rostro entre dos hilos
de lágrimas al fondo de sus ojos
Esos ojos que se convertirán en tiernos guijarros sobre
los caminos del más allá
Todo esto es útil para la formación de la superficie
Para el interés del fuego impaciente en el fondo
de su antro
Y debemos señalar su trabajo y elogiar su ley

Es tarde en todos los rincones del mundo
Es tarde y el tarde va a hundirse en el mar
Sin soltar el timón del horizonte
Porque él es el jefe único él guarda el secreto
Él puede levantar el brazo y desatar de la muerte el
cadáver reciente
Ahora que tú tiemblas como el mar
El horizonte va a hundirse para siempre
Ahora que la selva se pasa al enemigo
Lánzate sobre el mar
Separando las olas como el cadáver separa la eternidad

Hombre tú ves que el mar se amalgama y tienes miedo
Tú bien podrías saltar por encima de la conflagración
de mentiras unánimes
Invade el terreno sideral sin vacilar
Invade los países del loco que te desprecia y te mira
con la parte inferior de su alma
Proclama tu importancia a la tribu sometida que
empieza a aparecer en el fondo del cielo

II

La tierra está en fiebre a causa de los cantos seculares
de los pájaros
Es el despertar inútil de la tribu iluminándose a cada
paso
El mar lava sus olas sus olas que deben suavizar el
mundo
Y esparcir sus caricias hasta la extinción de la comarca
Es probable que vayan a pulir el cielo como la proa de
un gran navío
Tal vez envejezcan antes que los árboles obsesionados
por fantasmas después de medianoche
Los árboles sin suerte los árboles perdidos como el
abuelo que trata de salir de nuestra profundidad
Y hacer gestos de ausencia en el vacío
He aquí el acontecimiento abrupto después de la
perdición
He ahí la habitual desdicha del que no puede detener
los ríos
Y debe llorar sus muertes como las montañas
En vano él quisiera cerrar el mar
Mañana las espumas emitirán un pensamiento nuevo
Harán coronas brillantes para mi corazón capaz de
rodar como vuestros mejores veleros
La catástrofe memorable huye sin esperar el resultado
Se hunde a velas desplegadas en las aguas antiguas
Sin siquiera mirar al rey a la deriva que ha olvidado
las maniobras de excepción
He visto como nadie surgir bajo mis pies la abierta
soledad
Y he sentido en mis ojos el sobresalto estelar
El tal vez idéntico a los parajes desconocidos
La lejanía sin solución

El sitio de la altura en donde alguien ha dejado la
huella de sus pies
La punta extrema del árbol en donde empieza el infinito
Y el mar a lo lejos como el terror de la noche
Silencio os suplico silencio
Hay un sueño que pasa entre los hombres
Hay un sueño en marcha entre los hombres y los
presagios
Tenemos sed de un sitio sin inquietud y sin cálculo
En donde el demonio de la tempestad tendrá los ojos
marchitos y los cabellos cortados
Silencio te suplico
Mira pasar la nave hipnotizada de mi alma
Arrastrando una larga barba de agua
Mira esa estrella en el fondo del cielo
Esa estrella que se aleja con todos sus marineros

III

Es preciso arrojar los números y seguirlos con
nuestros ojos
Verlos tomar su puesto buscar la elevación injusta del
humo
O bien caer al fondo de la memoria
Te digo que no hay que dejarse enrollar por el viento
Que es necesario llamar a la puerta del torbellino
Nunca debes huir al acercamiento del horror
ni de la simple novia que canta la alegría de
sus arterias
Ningún abismo debe perturbar el reír de tus dientes
heroicos
Ningún aliento debe empañar el metal de tu alma
Ni remecer tus edificios internos
Quiero verlos brillar siempre con el mismo fósforo del
tiempo
Encima del ala viril inmovilizada a causa de su blancura
No esperes ese encuentro prometido en los profundos
terciopelos eternos
Es preciso cubrir el naufragio bajo un edredón de lana
Es preciso saludar los oráculos del mar
Encadenar el paraíso bajo el fuego de nuestra voz
Devolver nuestro corazón a su tienda
No queremos reparticiones gratuitas antes de la vida
Es preciso tapar el naufragio con un corcho cualquiera
Olvidar el vuelo de las manos desesperadas
No hay circunstancias atenuantes para el cielo
Yo no quiero resbalar sobre las nubes ni caer en trampas
tendidas por el enemigo que no se nombra
Que la muerte desesperada aúlle y que lance su
simiente
Que tambalee entre las piedras de sus abismos
Que divida los hombres
Que divida los hombres digo en rangos de sombra y
de luz
La insinuación del misterio
La alternativa de dos orillas a escoger
Tampoco así me verás temblar
He aquí el polo sin fin he aquí el mar
He aquí el naufragio bajo una tapa de metal
El naufragio es el plato del cielo
No me verás temblar
Ni aun al ras de la medianoche definitiva
De esa virginal medianoche de todo hombre que nos
espera a la orilla de nosotros mismos
De esa última medianoche que recae a veces con la
quilla en el aire
No me verás temblar
Muy al contrario meceré las sombras en torno mío
Prepararé yo mismo el viento que deba empujarme
El gran viento solitario que quiere abrazar el destino
Tras de la postrera roca en donde se aferra la última
sirena fatigada bajo el peso de sus cabellos sonoros

He aquí la roca sombría o primer semáforo del infinito
irresistible sólo semejante a los ojos del vértigo
He aquí erguida la roca tenebrosa como la estatua del
destino
Más allá está la zona sin frente ni cuerpo
La zona amarga como el viento después del rayo
La zona vacía en donde una pluma planea desde el
principio del mundo
En donde todo se sepulta y se disuelve en el espesor
de un manto irrisorio que cubre a los mendigos
cósmicos
Los mendigos en agonía milenaria que se arrastran
atados por la ley de las alucinaciones buscando una
evidencia

 


Tiempo-espacio

 

Yo estaba sobre el tiempo
Sentado sobre el tiempo
Como un astro de flores y volcanes
Acaso como un dios o más bien un poeta
Veía pasar siluetas de dominios cometas y torrentes
Allá arriba entre silencios devorantes
Veía rostros estropeados en mi vida
Al fondo de un estanque que abre y cierra los ojos
Oía el correr del cielo entre sus dos orillas
Las estrellas que se fueron para no volver
Abajo hay cierta pretensión de vida
Fantasma de deseo de angustias y problemas en llamas
Espejos fascinantes como un bosque que se hunde en
la arena
Hay barcos crecedores en los atardeceres
Igual que los muertos que se llevan
Hay suspiros como quien se ahoga en su música interna
Hay la vida que quiere ser vida
El día que se envenena con su luz excesiva
La noche como uno que llora
El cielo como uno que canta
La tierra como uno que anda
El mar como el que se esconde debajo de la mesa
Y luego por sobre todo y bajo todo
El espacio que quiere avenirse con el tiempo
El tiempo que no acepta insinuaciones

 


Veo el universo reducido

 

Veo el universo reducido
A una caja entre cirios y flores que se despiden
Me veo y veo a tantos otros
Ovejas de amargura
Sobre el abrevadero de tu ataúd
Bebiendo la eternidad y su belleza

Pobrecitas palomas malheridas
Lavando en la muerte
Su sangre y su dolor de muerte

Así estuvimos así estaremos
Grabados para siempre
En el recuerdo y su gran llaga
Y hemos de vernos siempre corderos desolados
Bebiendo tu dulzura y contando los minutos del*
¿En qué mares se mece este ataúd?
Con su velamen pronto
¿Zarpamos todos? ¿Por qué tú sola?
Yo mecía tu cuna de la muerte
Como un día meciste la cuna de mi vida
Mecía tu ataúd hecho un jardín
Lleno de rosas vestidas de viaje
Sobre las olas de la angustia

Oía cantar las aguas niñas hacia el sol
Y detrás de los rosales
Veía tu rostro y tu sonrisa
Como si te pasearas muy alegre
Tú sola satisfecha
En un planeta de llantos

¿Por qué embarcaste sola en ese barco
Y te sonríes?
Crujen las jarcias de tu velero
¿Conoces al piloto que arrojó el corazón a los tiburones
Y mira el hoyo en el pecho vacío
Como los ojos de los ciegos?
¿Qué barco es éste que tiene tanta prisa
Que desgarra las anclas de nuestro corazón
Y corta todas las amarras?
¿Qué fantasma nocturno irguió las velas?
¿De dónde viene ese viento
Que te lleva como si fueras suya?
¿Pero no sabe que eres mía
Que me estás escrita en las entrañas
Que estás hirviendo en mi garganta?
¿Qué barco es éste que no teme tantas lágrimas
Que no se asusta de los sollozos
Ni de los huracanes de nuestro pecho?
¿Qué barco es éste que viene a desafiarme?
Oh marinero negro
No conoces mi fuerza de rebelde
Ignoras mi soberbia de monstruo arcaico


* Después de las palabras minutos del sigue una palabra ilegible en el manuscrito.

 


Una noche de campos profundos

 

Una noche de campos profundos
Una noche de frases como miradas de muerto
Como cielo y cabellera sobre nidos viejos
Una noche de tierra y música perdida
Sientes una flor interna que se aleja
Avergonzado de la vida y sus esperas

 


Días y noches te he buscado

 

Días y noches te he buscado
Sin encontrar el sitio en donde cantas
Te he buscado por el tiempo arriba y por el río abajo
Te has perdido entre las lágrimas

Noches y noches te he buscado
Sin encontrar el sitio en donde lloras
Porque yo sé que estás llorando
Me basta con mirarme en un espejo
Para saber que estás llorando y me has llorado

Sólo tú salvas el llanto
Y de mendigo oscuro lo haces rey coronado
por tu mano

 


Exterior

 

Árboles cerrados a toda aventura
Árboles cerrados a la lámpara triste
Los faros de piel viva sobre las rosas del adiós
La imagen guardada para un viaje
Alma mía ésta es la leyenda de los años
Que detesta la casa estable y el astro de hierros fríos

Otros buscan un rey leproso que adorar
Una gloria de cúpulas el mármol de una noche larga
Vagar sobre truenos de aire sucio.
Ninguno declina sus resortes
Y saluda al mundo y sus montañas

He creado carne y llanto
He creado luz y abismo
Me he sentado a cantar
Sobre la cumbre mojada de ternuras y violencias
En donde empieza el aire de la eternidad

Ningún aliento hace subir el día
Ninguna mano hace saltar la noche
Los astros de los grandes adivinos
Apenas pueden secar el canto de las aguas
Por el camino de los signos altivos
Se va la voluntad hacia la muerte
Se van los dioses a la cifra exacta
Por el camino de los monstruos
Se van los ruidos de la muerte
Por el camino de las hojas
Se van los ojos de la muerte
Por el camino de la tarde
Se va la muerte de la impaciencia
Y un ruido de esqueleto gira al fondo del río

 


Ahora que mis ojos vuelan

 

Ahora que mis ojos vuelan entre planetas ajenos
Como una botella en alta mar
O en un cielo de todos colores
Sin una sola casa donde entrar en la tarde
Ahora que mis manos escaparon del fuego
En una barca tan rápida como el ocaso
Y casi más que la muerte huyendo del caballo
que quiere morderle
Ahora hace frío por el odio que nos tienen las montañas
Hace frío porque se han dicho palabras tristes
Se ha dicho barca ocaso y ojos
Que son una misma cosa

Yo amo el viento que viene de los astros
Envolviendo los rayos cósmicos tan buscados por los
hombres
Mientras ellos sólo se interesan por ciertas hierbas
De sabor delicado y olor penetrante
Tan penetrante como ellos mismos
Yo amo los ojos de grandes alas
Y amo el ocaso tan rápido como una barca
Y las manos y la montaña que se deja acariciar
Y una roca llena de amor que desafía al mar
Y un mar que desafía todas las estrellas
Amo el árbol viejo que tiene muchos niños
Un paisaje inmortal mirando nacer sus flores
Un río de cabellos blancos que aún salta entre las
piedras
Unos ojos y unas manos salvadas del incendio
Un corazón que late
Como un sapo casi aplastado por una carreta
Y una selva de todos colores
Sin ningún sentido del bien y del mal
Una selva encima de la selva
Para la ternura de los pájaros perdidos
Allá tan lejos de su país natal

 


La muerte que alguien espera

 

La muerte que alguien espera
La muerte que alguien aleja
La muerte que va por el camino
La muerte que viene taciturna
La muerte que enciende las bujías
La muerte que se sienta en la montaña
La muerte que abre la ventana
La muerte que apaga los faroles
La muerte que aprieta la garganta
La muerte que cierra los riñones
La muerte que rompe la cabeza
La muerte que muerde las entrañas
La muerte que no sabe si debe cantar
La muerte que alguien entreabre
La muerte que alguien hace sonreír
La muerte que alguien hace llorar

La muerte que no puede vivir sin nosotros

La muerte que viene al galope del caballo
La muerte que llueve en grandes estampidos