Caza nocturna

 

En lo oscuro
el alto zumbido del escarabajo
carcome los cristales del sueño.
¿Qué avión es ese, que lleva hacia Teherán
una amistad un amor un muro de ochenta indiferencias
que no acaba de pasar y rodea
la casa perdida en la floresta
inmueble?

Va el oído filtrando
en la trama del rumor sus nervaduras.
Insecto múltiple reunido
para formar el sordo zumbido,
circular opresivo
zunzin de mil zonzons zumbando en medio
de la masa de calor
de la noche en blanco.

Son las electrobombas en servicio.
La música de la sequía.
Pickup que no para de girar.
Gato que no cansa de ronronear.
¡Ah, cómo los conozco!
Hacen parte de la vida esos poderosos
motores de emboscada
en la cacería lunar de agua, liebre esquiva
atraída
por un canal de desesperación e insomnio.

¿Qué gemido ligero, apenas zi,
tímido, se incorpora al zon compacto?
¿Qué vocecilla medrosa suspira,
que no zumba en el cóncavo nocturno?
El motorcillo del poeta,
pobre galgo de casa,
1/4 de HP, cazando en vano.