Nota social

 

El poeta llega a la estación.
El poeta se baja del tren.
El poeta toma un auto.
El poeta va al hotel.
Y mientras hace eso
como cualquier hombre común,
una ovación lo persigue
como una rechifla.

Banderolas se apartan.
Bandas de música. Cohetes.
Discursos. El pueblo se pone su sombrero de paja.
Cámaras fotográficas afocan.
Coches parados.
Bravos…
El poeta está melancólico.

En un árbol del paseo público
(mejora de la actual administración)
árbol gordo, prisionero
de anuncios coloridos,
árbol banal, árbol que nadie ve,
canta una cigarra,
canta una cigarra que nadie oye,
un himno que nadie aplaude.
Canta, bajo un sol endemoniado.

El poeta entra en el elevador,
el poeta sube,
el poeta se encierra en su cuarto.

El poeta está melancólico.