Sentimiento del mundo

 

Tengo tan sólo dos manos
y el sentimiento del mundo.
Pero estoy lleno de esclavos:
mis recuerdos que escapan
y lo que el cuerpo concilia
en la confluencia del amor.

Cuando me levante, el cielo
estará muerto y saqueado,
yo mismo estaré muerto,
muerto mi deseo, muerto
el pantano.

Los camaradas no me dijeron
que había guerra
y era necesario
traer fuego y alimento.

Humildemente les pido me perdonen:
me siento disperso.
Anterior a las fronteras.

Cuando los cuerpos pasen,
yo quedaré solito
deshilachando el recuerdo
del campanillero, de la viuda, del microcopista
que habitaban la barraca
y no fueron encontrados
al alba:
alba más oscura que la noche.