Ensayo de cántico en el templo


¡Oh, qué cansado estoy de mi
cobarde, vieja, tan salvaje tierra,
y cómo me gustaría alejarme de ella,
hacia el norte,
donde dicen que la gente es limpia
y noble, culta, rica, libre,
despierta y feliz!
Entonces, en la congregación, los hermanos dirían
con desaprobación: "Como el pájaro que deja el nido,
así el hombre que se va de su lugar",
mientras que yo, muy lejos ya, me reiría
de la ley y de la antigua sapiencia
de este mi árido pueblo.
Pero nunca habré de seguir mi sueño
y me quedaré aquí hasta la muerte.
Pues también soy muy cobarde y salvaje
y quiero además con un
desesperado dolor
a esta mi pobre,
sucia, triste, desdichada patria.