Material de Lectura

Encallado en las costas del Pacífico*

A Enrique Molina

Corta los dedos momias
la yugular marina
de los algosos huéspedes que agobian tu pensativo
omóplato de lluvia
la veta de presagios que labran en tu arena los
cangrejos escribas
el tendón que te amarra a tanto ritmo muerto entre
gaviotas
y huye con tu terráquea estatua parpadeante
sin un mítico cuerno bajo la nieve niña recostada en
tus sienes
pero con once antenas fluorescentes embistiendo el
misterio.

Huye con ella en llamas del brazo de su miedo
tómala de las rosas si prefieres llagarte la corteza
pero abandona el eco de ese hipomar hidrófobo
que fofopulpoduende te dilata el abismo con sus
viscosos ceros absorbentes
cuando no te trasmuta en migratorio vuelo circunflexo
de nostalgias sin rumbo

Furiosamente aleja tu Segismunda rata introspectiva
tu telaraña hambrienta
de ese trasmundo hijastro de la lava en mística
abstinencia de cactus penitentes
y con tu dogoarcángel auroleado de moscas
y tus fieles botines melancólicos
de ensueños disecados y gritos de entrecasa color
crimen
huye con ella dentro de su claustral aroma
aunque su cieloinfierno te condene a un eterno
"Te quiero".

Deja ya desprenderse el cálido follaje que brota de tus
manos
junto a ese móvil tótem de muslos agua viva
flagélate si quieres con las violentas trenzas que le
hurtaste al olvido
pero por más que sufras en cada cruz vacante una
pasión suicida
y tu propia cisterna con semivirgen luna reclame tu
cabeza
ya sin velero ocaso
ni chicha de pestañas
ni cajas donde late la agónica sequía
huye por los senderos que arrancan de tu pecho
con tu hijo entre paréntesis
tu hormiguero de espectros
tus bisabuelas lámparas
y todos los frutales recuerdos florecidos que alimentan
tu siesta.

Huye con ella envuelto en su orquestal cabello
y su mirar sigilo
aunque te cruces de alas
y el averritmo herido que anida en el costado donde te
sangra el tiempo
atardezca su canto entre sus senoslotos
o en sus brazos de estatua
que ha perdido los brazos en aras de vestales y faunos
inhumados
y huye con tus grilletes de prófugo perpetuo
tu nimbo sin eclipses
tus desnudos complejos
y el sempiterno tajo de fluviales tinieblas que te parte
los ojos
para que viertan coágulos de rancia angustia padre impulsos prenatales
y meteóricas ansias que le muerden los crótalos
a los sueñosculebras del lecho donde boga ámbarmente
desnuda
tu ninfómana estrella
mientras tu cuervo grazna un "Nunca más" de piedra.


* Publicado en La Nación el 1 de abril de 1951, con el título Instancias a un poeta —encallado en las costas del Pacífico—. Disgustado por la errónea identidad que muchos lectores prestaron al poeta del título, el autor decidió mencionar al verdadero destinatario del poema en el caso de una futura reimpresión.