Figura de drama

a Jacques Viot

Presagios

El astro se levanta; el astro del sueño visita los riscos;
Bajo el ala de su sombra se adormece el rocío.
Por oteros y valles las bestias se empecinan
A nutrirse con el aire de Dios.
Sin embargo esta hierba pegajosa
Abunda en todos los lugares:
Misterio del número, secreta magia.

La lengua del lobo se corrompe en el ángulo
Sombrío y mortal de sus fauces.
La ruta del monstruo, a guisa de arnés,
Aprieta a mi alma grávida y sola.
Luego, me estremezco en mis cimientos:
¿He de encontrarme con más zafio cortejo?

Sus voces

"Tallos y florones de una fe tan plena y grande;
Nosotros, los ancestros, venimos con flores a tus capillas.
Muy alta la imagen, he aquí la ofrenda,
¡Oh hijo, nuestro amor de eterno temple!
Graves y lejanos yacen los montes y también el hombro
Donde el árbol deja sus hijos nómadas,
Como lo hacemos con nuestra palabra
Sobre tus palmas próximas, camarada."

Yo, más arrugado que hongo

"Oh gentes, os hablo como un hombre ilustre,
Manteniéndome en pie para la eternidad.
Mis venas en órganos y pámpanos de estío,
Enrojecen el éter del cielo lacustre.
Yo permanezco abajo pero en la espera
De un tiempo propicio para vengarme.
Ah, cáspita, de mi no tendréis
Sino el proyectil malsano de mi saliva."

"La onda engulle los saltos del istmo;
Se pulveriza el ónix.
Pero el peor de los cataclismos
Se desencadena en mi hogar.
Madres: del mismo modo que muchachas livianas,
A pesar de sus gestos de mala ley.
Auténticas bisagras de nuestras puertas,
Flores nocturnas, llaves yacentes.
Blasones en los muros clamorosos del viento,
¡Oh mujeres de oprobio, mujeres encinta,
Que os raspe el esmalte de los dientes
Con la uña hurgadora en la caverna coriácea!
Vuestras doraduras trascienden al pantano pestífero.
Derramad vuestros filtros de oropimente,
¡Patizambas! sobre el alimento y la baba."

"Las moscas, señoras y señores,
¡Soberbias, os roerán los ojos!
¡Que el huracán os desgarre los lacrimales,
Os enjuague los labios y la boca fecal!
¡Se arrasará bien luego vuestra epidermis
Donde el insigne rey Sardanápalo!"

"Mi corazón desfallece en vuestro infame aliento.
Yo me quedo, marchaos, como la mujer
De Lot que fue la madre de los esquimales
Pero, dignos padres, si así pensáis,
¡Desatad el escándalo sobre mis escombros!"