Spleen

 

Tarde gris; la llovizna golpea mi ventana.
De codos en la mesa, mientras medito y fumo,
voy en las azuladas espirales del humo
proyectando recuerdos de mi vida lejana.

La caída monótona de la lluvia incesante
me condena a forzoso y lánguido mutismo
en el rústico albergue, y me encierro en mí mismo
mascullando memorias de todo lo distante.

De pronto, siento pasos, y una moza garrida
pone junto a los restos de mi frugal comida
el café borbotante que perfuma y humea.

La requiebro; se esquiva; alza como al descuido,
al trasponer la puerta, la orla del vestido;
vuelve el rostro y sonríe...
La lluvia tintinea,

(Silénter)