TAKUBOKU ISHIKAWA (1886-1912)

 

Nació en Iwate, al norte del Japón. Su padre era un sacerdote residente de un templo Zen. Desde pequeño mostró una extraordinaria inteligencia, y en los últimos años de la secundaria se hizo miembro del grupo Shin-shi-sha, colaborando para su revista orgánica El Lucero. Más tarde, sin embargo, Ishikawa dejaría ese grupo, inconforme con el ambiente demasiado estricto en cuanto al estilo. En 1902, a causa de su inquietud literaria, deja los estudios de secundaria a medias y va a la capital con la idea de independizarse como poeta. El ambiente capitalino lo recibió con cierta frialdad. Mientras tanto, la nueva ola del naturalismo introducido por poetas y novelistas vanguardistas desde Europa llegaba al Japón. Los poetas comenzaron a hacer poemas con temas de la vida cotidiana. En 1905 Ishikawa publica su primer libro de poesía, titulado Anhelo, en Tokio; el poeta vive con una extremada pobreza. Pronto regresa a su pueblo como maestro suplente de la escuelita del pueblo. Sin embargo, su espíritu rebelde lo hizo relacionarse con un caso de huelga ocurrido en la escuela y fue expulsado. Se traslada a Otaru, un puerto en el extremo norte del archipiélago nipón. La difícil vida de vagabundo que llevó algún tiempo por las provincias del norte del Japón, le proporcionó al poeta una idea más concreta acerca de su arte. Acosado constantemente por la pobreza y la miseria, no es de extrañarse que llegara a identificarse como "socialista" en los últimos años de su vida. Las tankas presentadas aquí están recogidas de su primer libro titulado Un puñado de arena publicado en 1910.




TANKAS

En una isla del Mar del Este
sobre la arena blanca de la playa
cansado de tanto llorar
me entretengo con un cangrejo.

*

Por tu mejilla resbalaba una lágrima.
Sin secarla, me mostrabas un puñado de arena.
¡Imposible olvidarla!

*

Esta duna
que la tormenta de una noche
construyó;
¿tumba de quién será?

*

Echado de bruces en la arena
hoy revivo aquel dolor
del primer amor.

*

¡Ay el silencio de muerte
de la arena
que se cuela entre mis dedos!

*

Por juego, cargué a mi madre en la espalda
sin poder contener el llanto
ni avanzar más de tres pasos
¡pesaba tan poco!

*

La arena se encoge al chupar mis lágrimas;
¡qué cosa tan pesada una lágrima!
Cien veces escribo en la arena la letra dai*
y regreso a casa dejando
la idea de suicidarme.

*

Salí huyendo:
quería llorar a solas
frente al vasto mar
por siete u ocho días.

*

Lágrimas, lágrimas
¡Extraño!
Lavan mi corazón
y siento ganas de bromear.

* Dai: significa "grande" en japonés.