He aquí todos los siglos pasados a filo de espada

He aquí todos los siglos pasados a filo de espada
cabeza de madera donde el ojo izquierdo no palpita sino
para salvar al otro de la miseria
no hay de creíble en el seno vaporoso de las geografías
venosas
sino las huidas indeterminadas de rostros encadenados de
horribles palideces
sino la obra simbólica de microbios sabios al fondo de las
cavernas apasionantes de la materia
sino el monumento irracional de la tempestad abatiendo la
virtud
y el inolvidable desorden
de una voz desesperada
Ahora que los proverbios seductores viajan a costa de los
ojos
los brazos escasean de recuerdos y caen a lo largo del cielo
todos los dioses han regresado a sus conchas
y la muerte vestida de soldado
coloca el terror blanco bajo urna
en las patrias pintadas de nuevo
he aquí viniendo por los senderos trillados de fiebre lenta
el tiempo de las grandes mudas nocturnas
del terciopelo y de las lúcidas encantaciones
donde el hombre
rompedor de muertes y de palabras
trepa al oro escarpado
lleno de ruidos
como una selva virgen...

Gui Rosey