Destierro

 

Desde Pulteney Bridge, en Bath, miro la niebla,
dos veces densa,
dos infinitas veces,
la niebla desdoblada:
ópalo ya febril en mis entrañas,
mientras afuera borda murallas todavía;

miro la noche prematura, giba
que al tiempo crece de mi propio tiempo.
¿Me sueña el mundo? ¿Sueño yo las cosas,
este jueves, en Bath, de cara al río?

Sobre la losa antigua del pasaje,
vago como fantasma familiar
a la conseja gris del vecindario:
una leyenda más, un habitante
mágico. Nupcias de la sombra

con la sombra. Mi cuerpo y la distancia
han confundido sangres, mezclado sus alientos

Oh dolorosa comunión de fábulas.