Laude

 

[Romances de los Señores de la Nueva España, F 7 r (III)]

Ave recién salida de los ríos
bullente,
la del versátil cuello,
despertando mi ardor paseas tu guirnalda.
¡Oh dulce mujer, sápida
flor de maíz al fuego!

Por un instante cedes a otros tu calor,
pero mañana quedarás a solas,
con sólo tu destino:
ese lugar en donde todos yacen
sin cuerpo.

Ahora, te levantas,
alzas el rostro, miras a los príncipes
enseñando tu porte,
maravilla hoy,
espuela singular a los sentidos.

En un tapiz de plumas —oro
y cielo entretejidos—
te yergues flor,
maíz al fuego,
perfumada,
y das a otros el placer de tu carne.

¡Lástima, lástima
que vayan tus amores, a perderse
en el lugar en donde todos yacen
con los huesos desnudos!