Cancioncilla


Voy a incrustarme en el silencio
de donde no debí salir.

Cuando háse de retornar
débese siempre no venir
y en su retiro se quedar:
voy a incrustarme en el silencio.

Es hora tiempo de callar:
lo que se tiene por decir
vale una arena de la mar
o un rebrilleo del zafir.

Voy a incrustarme en el silencio
de donde no debí salir
como no fuera por vagar
en torno al tema de se ir
dentro de sí, que ya es errar:

Voy a incrustarme en el silencio.

(De Fárrago, 1954)