De Árbol de Diana

a Laure Bataillon

dice que no sabe del miedo de la muerte del amor
dice que tiene miedo de la muerte del amor
dice que el amor es muerte es miedo
dice que la muerte es miedo es amor
dice que no sabe

sólo la sed
el silencio
ningún encuentro

cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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a Aurora y Julio Cortázar


Ahora bien:

Quién dejará de hundir su mano en busca
del tributo para la pequeña olvidada. El frío
pagará. Pagará el viento. La lluvia pagará.
Pagará el trueno.

por un minuto de vida breve
único de ojos abiertos
por un minuto de ver
en el cerebro flores pequeñas
danzando como palabras en la boca de un mundo

ella se desnuda en el paraíso
de su memoria
ella desconoce el feroz destino
ella tiene miedo de no saber nombrar
de sus visiones
lo que no existe

Salta con la camisa en llamas
de estrella a estrella,
de sombra en sombra.
Muere de muerte lejana
la que ama al viento.

Estos huesos brillando en la noche,
estas palabras como piedras preciosas
en la garganta viva de un pájaro petrificado
este verde muy amado,
este lila caliente,
este corazón sólo misterioso.

ahora
en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada

no más las dulces metamorfosis de una niña de seda
sonámbula ahora en la cornisa de niebla

su despertar de mano respirando
de flor que se abre al viento

explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome

El poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe.

como un poema enterado
del silencio de las cosas
hablas para no verme

en la noche

un espejo para la pequeña muerta

un espejo de cenizas

una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del mundo

la rebelión consiste en mirar una rosa
hasta pulverizarse los ojos

te alejas de los nombras
que hilan el silencio de las cosas