IX
 

El jardín se adentraba en el mar
península profundo clavel
tu mano se iba con el agua
para extender como velo de novia el mar
tu mano abría el cielo.

Ángeles con once espadas
navegaban junto a tu nombre
rasgando las florecidas olas
abajo bandeaban las blancas velas
con las ráfagas enviadas por el viento.

Con blancas rosas llenas de espinas
formabas guirnaldas de esperanza
para la cabellera de las colinas de tu amor
decías: la peinadora de la luz
es fuente en la tierra que se divierte.

Ladrona saeta escándalo de la risa
oh nietecita de la vetusta luz del sol
metiéndote en los árboles molestabas a las raíces
abrías el escondrijo del agua
apaleando el árbol del olvido.

La misma noche con violines licenciosos
entre los molinos semidescompuestos
hablabas en secreto con una bruja
en tu regazo escondías un regalo
que era la luna misma.

Luna aquí luna allá
enigma leído por el mar
para complacerte a ti
el jardín se adentraba en el mar
península profundo clavel.