XVI
 

Con qué piedras qué sangre qué metal
y qué luz fuimos hechos
aunque tengamos la apariencia de una simple nube
y nos lapiden y nos llamen visionarios
cómo pasamos nuestras noches y nuestros días
sólo un dios lo sabe.

Amiga mía cuando enciende la noche tu pesadumbre
eléctrica
contemplo el árbol del corazón que se esparce
tus manos tendidas hacia una Idea inmaculada
a la que siempre imploras
pero que siempre se niega a descender
durante años y años
ella ahí en lo alto tu aquí junto.

Pero la visión del anhelo despierta un día encarnada
y ahí donde antes no brillaba el desnudo erial
ahora ríe una ciudad hermosa mientras la desees
te acercas para verla te espera
Dame tu mano para que vayamos antes de que la Aurora
la inunde con exclamaciones de triunfo.

Dame tu mano antes de que se reúnan los pájaros
en los hombros de la gente y digan cantando
cómo finalmente pareció llegar desde lejos
la Esperanza virginal criatura del mar.

Vamos juntos aunque nos lapiden
aunque nos llamen visionarios
amiga mía aquellos que no han sabido jamás
con qué metal con qué piedras con qué luz
construimos soñamos y cantamos.