XVII
 

Jugué con la nieve del Jelmo
me tosté al sol en los olivares de Lesbos
arrojé piedras blancas en las playas de Myrtóa
tejí cabelleras verdes en la espalda de Etolia.

Lugares que me alimentaron con el nomeolvides
de la luna y con los zumos del sol
hoy sueño con ustedes
ojos que los acompañaron con una luz mejor.

Ojos para un paseo más bello
las noches se vuelven de bronce en sus entrañas
paisajes heraclianos
Aquel que salga habrá de decir: deslindo la vida
sin haber sido alcanzado por los rayos de la muerte
Aquel que con un puñado de aire puro
habrá de decir: que nazca desnuda una rosa
y nacerá

Aquel tendrá en su pecho cien siglos
pero será joven
joven cual vocecita de agua recién extraída
que se vierte de un lado del día
joven cual retoño de una rama indemne
joven sin arrugas de la tierra ni sombras del cielo
ni el deleite del placer del pecador.