XVIII
 

La juventud con una antorcha de espigas en lo alto
avanza entre las olas y canta:

Oh jóvenes que me comprenden —patriotas del sol—
con palos y extraños pájaros en las manos
con corazones inmaduros y ojos puros
que escuchan zumbar desde las playas el viento levante
calentando en su regazo una luz inmensa
desde el extremo del cielo hasta lo profundo del corazón
—patriotas del sol— con terquedad purpúrea
dicen: el único camino es el Oriente.

La tierra del olivo de la higuera y del ciprés
de las vides de los ríos secos y de las grandes cúpulas
apoya su costado en las márgenes de sus sueños
Escúchenme soy de los suyos denme una mano
que quiera cortar de un solo tajo los sueños de todos
para nadar libremente en la juventud de las nubes.

La tierra habla y se escucha el temblor de los ojos.