II

Verde

 

Una cuchillada en la pulpa de la manzana
una amargura en el hollejo de la almendra fresca
un salto de agua en la pradera
la jovencita que aún no entra de lleno en el amor
pero lleva en su falda un agrio bosquecillo de frutas.

Niña mía tengo en el corazón una florescencia intacta
y una lluvia de tréboles recién nacidos
La catarata que aún no se ha precipitado
es muy profunda y está muy contenida
pero se precipitará como fiera en el abril de tu día
cuando yo haya tocado el manantial y cuando te devore el
sol.

Césped lecho tendido
oído de pinzón ungüento de miel bienvenida al respiro
la ola de la tierra también es grande
el tacto del cuerpo también es profundo
el tiempo no pasa en vano para la risa que se sacude
de deseo por entrar en la pasión del cielo.

Entraré por la puerta protegida por una simple hoja
imitaré el relincho del potrillo
percibiré el espasmo que te eleva hacia los astros.