VI

Azul oscuro

 

Te hechizaron las hadas de la profundidad
las blancas erinias del viento noroeste
encendiendo el celo de tu cuerpo
pero cuando rieron las hilanderas del sol
que ambicionaban un orgullo terrenal
adquiriste de repente el color del infinito.

Ahora mientras camino por las laderas
entre las bellotas que soplando derribó
el viento regocijado con labios azul oscuro
mientras me deslizo por los cristales de la pendiente
abro las alas en tu mirada inmensa.

Mientras inserto un himno en la boca del viento norte
me alumbra la bahía y el profundo murmullo de la arena
y veo flores que caen en las claras aguas
algas morenas en la canción de cuna de la brisa
pacientes postigos en las ventanas del Egeo.

Y veo además a un solitario pájaro de oscuros colores
que es bebido por el enigma de tu abrazo
como la noche es bebida por la aurora
como la gloria por las formas de las estatuas.