III

 

Día bruñido caracol de la voz me creaste
desnudo para que caminara en mis domingos cotidianos
desde la playa diste la bienvenida a todo
Día deja que sople el viento acabado de conocer
extiende un prado de ternura
para que el sol ruede su cabeza
y encienda con sus labios las amapolas
las amapolas que cortarán los orgullosos hombres
para que en su pecho desnudo no haya otra señal
de la sangre del desprecio que borró la amargura
al introducirse en el recuerdo de la libertad.

Hablé sobre el amor la salud de la rosa y el rayo
que directo y solitario encuentra al corazón
sobre Grecia que firmemente se adentra en el mar
sobre Grecia que me pasea siempre
por desnudas montañas gloriosamente nevadas.

Doy la mano a la justicia
diáfana fuente manantial de la cima
mi cielo es profundo e inmutable
lo que amo nace incesantemente
lo que amo se encuentra siempre en su principio.