IV
 

Bebiendo el sol corintio
leyendo las marmóreas ruinas
cruzando a trancos viñas y mares
apuntando con un arpón
un prometido pescado que se escapa
encontré las hojas que la plegaria del sol memoriza
la vívida tierra que el deseo se alegra
en abrir.

Bebo agua corto frutos
extiendo mi mano dentro del follaje del viento
los limoneros diseminan el polen del verano
los verdes pájaros rasgan mis sueños
me voy con una mirada
mirada amplia donde el mundo resurge
hermoso desde el principio a la medida del corazón.