VII
 

En la pequeña troje debajo de las margaritas
las pequeñas abejas organizaron un baile enloquecido
suda el sol tiembla el agua
cae lentamente el sésamo de fuego
las esbeltas espigas se inclinan ante el cielo moreno.

Con labios de bronce cuerpos desnudos
abrasados en el pedernal de la inspiración
¡Ea! ¡Ea! sacudiéndose atraviesan las carretas
los caballos se hunden en el aceite del descenso
los caballos sueñan
con un paraje fresco con abrevaderos de mármol
una nube de tres hojas lista para derramarse
sobre las colinas de delgados árboles que escaldan los
oídos sus estiércoles.
sobre los panderos de los grandes campos donde
bailotean

Más allá de las doradas dalias duermen las jovencitas
su sueño huele a incendio
en sus dientes retoza el sol
de su axila gotea dulcemente la nuez moscada
y el aire aspirado en bocanadas se tropieza
con azaleas, nardos y sauces perfumados.