Y brillaba esta ciudad

 

Y brillaba esta ciudad a través de la cual yo regresaba al
pasar los años.
Y se perdía la vida, de Ruteboeuf o de Villón.
Los descendientes ya nacidos bailaban sus danzas.
Las mujeres miraban a los espejos de un metal nuevo.
Para qué fue todo esto si yo no puedo hablar.
Estaba de pie encima de mí, pesada, como la tierra sobre
su eje.
Yacía mi ceniza en una lata bajo el mostrador del bar.

Y brillaba esta ciudad a través de la cual yo regresaba al
pasar los años,
A mi casa en la vitrina del museo de granito,
Junto al rímel para las pestañas, los tarros de alabastro,
Las vendas de menstruación de la princesa egipcia.
Allí sólo había sol forjado de la hojalata de oro,
Sobre los entarimados oscurecidos el crujir de los pasos
lentos.

Y brillaba esta ciudad a través de la cual yo regresaba al
pasar los años,
Con mi cara tapada con el gabán, aunque desde hace
mucho ya no vivía nadie
De aquellos que pudiesen recordar las deudas por pagar,
Las infamias no perennes, las pequeñas vilezas
perdonables.
Y brillaba esta ciudad a través de la cual yo regresaba al
pasar los años.


1963, París