Veni creator

 

Ven, Espíritu Santo,
doblando (o no doblando) las hierbas,
posándose (o no) encima de la cabeza como una lengua de
fuego
cuando siegan el heno o cuando para la labranza sale un
tractor
en el valle de las arboledas de nogales, o cuando las nieves
cubren abetos lisiados en la Sierra Nevada.
Soy sólo un hombre, por eso necesito señales visibles,
me canso rápidamente construyendo la escalera de la
abstracción.
He pedido a veces, lo sabes, que la figura en la iglesia
para mí levantara la mano, una vez, la única.
Pero entiendo que las señales pueden ser sólo humanas.
Despierta pues a algún hombre, dondequiera en la tierra,
(no a mí que sin embargo sé qué es la decencia)
y permíteme que, mirándole a él, pueda admirarte a Ti.