Vida venturosa

 

En su vejez le tocaron los años de buenas cosechas.
No había terremotos, sequías ni inundaciones.
Pareció como si aumentara de armonía el recorrido de las
estaciones,
Como si ardieran más las estrellas y el sol brillara más
poderoso.
Ni siquiera en las provincias lejanas estaban en guerra
Crecían generaciones benévolas a los prójimos.
Nadie se burlaba de la buena naturaleza del hombre.
Era amargo dejar la tierra tan renovada.
Envidiaba y estaba avergonzado de su desaliento.
Contento de que junto con él morirá una memoria
adolorida.

Dos días después de su muerte un huracán arrasó las
costas.
Humearon de nuevo los volcanes inactivos desde hacía un
siglo.
La lava se arrastraba sobre bosques, viñas y ciudades.
Y la guerra empezaba con un combate en las islas.