Primera lluvia


No, no se trataba de una posibilidad que estuviera en
la agenda,
además todo era stainless steel;
calambre o pasacalle, eso no consta; sí
tu aroma en la tarde truculenta y cómo aspirabas
(con aplicación, constancia, puntualidad;
hasta hubo que comprarte uno de esos libros llenos de
epidídimos, de coitos en sección longitudinal, de
digresiones aburridísimas sobre la esterilidad)
definitivamente (quién leerá eso)
a sentir lo que el vigía en su barril durante lances
oceánicos análogos
y yo Linceo,
pluscuamperfecto Linceo de la miopía discerniendo
los poros,
los ochos y solenoides de los vellos
cuando detrás de la persiana empezaron a saltar
chapulines testarudos contra el vidrio
y atrapando al vuelo la oportunidad pedagógica y
estética te dije en el pómulo que atendieras que en
aquello valía fijarse valía mucho fijarse
y que (manifiestamente) no se olvida.