Menotti, concierto para piano,
segundo movimiento


Vivre? Les serviteurs feront cela pour nous.
 
 
Los tranvías trasnochados luciendo su celoma deslumbrante
y vacío,
el isósceles de orina o vómito en los muros,
un aliento insulso de zaguanes negros que huelen a pollos;
cuántas calles del centro por pasar a estas horas
para flotar contigo sin que te des cuenta—
y siempre será inútil intentarlo:
amalgamar esto en tu materia todo
mientras en lo alto desertado una paloma idiota se
despierta y arrulla.
Tú habrás llegado; te untas la cara impasible ante el espejo.

He visto el lugar adonde vas de noche,
un lugar agrio y tenso como un gran río;
te pide el sueño, las aguas te despojan
encarcelándote en el cabello suelto;
va por lo oscuro esa carne con tu ombligo,
lama sin fuerza que arrastra la corriente.
Vas, abierto al fin el flanco que dolía,
dejando entre cañas de níquel tu sangre
junta a desagües blanquecinos de fábricas,
lamiendo orillas con máquinas, piltrafas,
bidones sucios, venecia alcantarilla.

Luego todo desemboca en mi garganta.