Un motete muy adulto


Ítem la vocación,
recordemos que, salvo en la adolescencia, todo animal se
entristece después del poema, y abstengámonos.
Los péndulos de Foucault, la monja Hroswitha, los
magdaleones, la imbecilidad crónica de aquel jansenista:
cualquier tema es riesgo a estas alturas.
Con diecisiete años se sabe mucho pero da vergüenza
(es lo que me pasaba tanto en el cincuenta y uno). Luego
llega la genuina consciencia, con una ese intercalada
para mayor claridad,
y ahí nos hallan, bebiendo brandy en la noche negra,
teniendo ya en cuenta casi todo.