Hueledenoche


Terrestre la noche abierta en tantos lagos redondos
(comparten sin saberlo las cosas del cielo)
y ahora también, de pronto,
en esa flor de las afueras,
esa flor hecha casi de aire,
aroma sólo y que tal vez no existe
—o es la vocal más honda, ya silencio; es un monarca débil
recorriendo a tientas
la quietud de su reino amenazado
—carencias del idioma y erosiones despacio,
escándalo del sueño cuando el pezón despierta en la punta
de la lengua bajo su túnica de pétalo marchito.

Ante las fronteras pernocta el mar y por su piel salada
discurren ciertos signos,
dédalos de algas pardas.
Cosas son de lo oscuro.


(Turtle Island, 1974)