Ahogo en un vaso de agua

 

De la ceguera vengo,
arcaico,
inarmónico,
inagotable por las cuestas del ajo,
alegre,
medio borracho,
bullente de grifos y géyseres,
dando la impresión de un cometa desgarbado.

Me descuelgo del perejil
por un bejuco de luciérnagas:
quedo a la altura de los topos,
embarrado de luciérnagas.

Bajo por la punta de un alfiler.
Soy el primer eslabón o punto de un círculo,
clamo adentro de ese círculo,
trato de romperlo,
con un gesto,
con los dientes.

Pero es inútil. Me ahogo.
Hay que comenzar de nuevo, hasta la desesperación:
de la ceguera vengo, voy a la ceguera,
dándo la impresión de un hacha jorobada…