A través de mi espejo


Frente al espejo

Un rato más
Caballos
Transfiguración
El circo en tierra extraña
Carrusel

 


Frente al espejo

 

    En un abrir y cerrar de ojos
ya no estarás en donde estabas:
un triste viejo está mirándote
con qué terror desde tu cara.

Mirándote ávido y mirándote
mientras la luz te da en su cara:
en un abrir y cerrar de ojos,
ni tú, ni él, ni nada.

 


Un rato más

 

                ¡Qué bueno ver
                otro día, tener
mañana y tarde por delante,
    sol y color y puede ser!

                 ¡Un rato más,
         a espaldas de jamás,
     para el delirio de las cosas,
    la fiesta en llamas de su paz!

 


Caballos

 

Yo he visto a los caballos,
yo vi la gloria
del viento y de los rayos
y de la serenísima victoria
cuando vi a los caballos.

Cuando vi su mirada
que no responde nada a nada,
que no es sino mirada,
entonces fue que en un momento
me hundí en su eternidad ensimismada,

descubrí en su quietud la gloria pura
del esplendor del viento
y de los rayos,
                       la figura
del simple movimiento
en su magnificencia oscura

naciendo de los mágicos caballos.


Transfiguración

  

Aquellos cómicos horrendos
que eran escándalo del alma,
¡qué extraño que,
           de pronto,
no sean ya más que la nostalgia!

¡Cómo sus tretas burdas, toscas,
sus pobres burlas desdichadas,
tórnanse leves,
        trémulas,
como una luz en la distancia!


El circo en tierra extraña

  

Amiga mía, tengo miedo
de todo en esta noche.
Tú estás muy lejos, y no puedo
recordar cómo miras, esta noche.

Los enanos caen como bolos
en la pista del circo. Sus trompetas
me calan de frío. Estoy solo
ya en la sala repleta.

Tengo terror de que no vayas
a ser a la luz del día
más que una linda historia. Callas
dentro de mí. La música es sombría.

Desaparecen los enanos
idos en sueño. Asumo
el pleno horror de la vigilia. Vano
ya todo. Tus ojos son de humo.


Carrusel

   

La música da vueltas
tras de los reyes que se van volando,
tras de los ciervos,
los bosques y cañadas,
todo este mundo tan veloz girando.

La dicha de los niños
tras los corceles que se fueron cuando
volvían las cascadas
y rápidos bajeles
tras de los ciervos que se van callando.

Y así la tarde huye
tras de los niños y su raudo bando
y a poco ya no queda
sino el rumor extraño
de la memoria que los va soñando.