Leopardo insomne


Quema la tarde y desollando casas
Vienen las sombras, y en el plomo abierto
Nace el olvido y en los trajes nacen
            Tiempos perdidos.

Qué noche suena por tu ausencia toda.
Toda se queja y en la hierba suben
Bajo la gula de las nubes altas,
             Zarpas de miedo.

¡Nunca las horas en mi frente fueron
Bocas de sed y niebla gris que tiñe
Peñas de pena, ni el metal herido
             Niños vio ciegos!

Rasgo la noche. Serpenteo. Busco.
Venas y montes del leopardo insomne
Caen nevados bajo un corvo viento,
            Cuervo de sombras.

Vuelve, Pequeña de la voz de acanto,
Que entre las plumas del dolor ya siento
Fresco rocío, y esta mano tiendo
            Limpia de zarzas