Paraíso y nostalgia


Cuando yo digo amor

Cuando yo digo amor

 

    Cuando yo digo amor
identifico
sólo una pobre imagen sostenida
por gestos falsos,
porque el amor me fue desconocido.

    Cuando yo digo amor
sólo te invento
a ti, que nunca has sido.
Y cuando digo amor
abro los ojos
y sé que estoy en medio
de mis brazos vacíos.

    Cuando yo digo amor
sólo me afirmo
una presencia impar
como mi almohada.
Cuando yo digo amor
olvido nombres
y redoblo vacíos y distancias.

    Cuando yo digo amor
en una sala
llena de rostros fútiles
y pisadas oscuras en la alfombra.

    Cuando yo digo amor
crece la noche
y mis manos encuentran
para su hambre doble y prolongada
mi pobre rostro solo
repetido por todos los rincones.

    Cuando yo digo amor
todo se aleja
y me asaltan mi nombre y mis cabellos
y las hondas caricias no nacidas.

    Cuando yo digo amor
soy como víctima.
La inválida en salud.
El granizo y la rosa paralelos.
La dualidad del árbol y el paseante.
La sed y el parco refrigerio.
Yo soy mi propio amor
y soy mi olvido.

    Cuando yo digo amor
se me desploma
la ascensión de las venas.
Sobreviene, un otoño
de fugas y caídas
en que yo soy el centro
de un espacio vacío.

    Cuándo yo digo amor
estoy sin huellas.
De porvenir desnuda
e indigente de ecos y memoria.

    Cuando yo digo amor
advierto inútil
la palma de mi mano ‒que es convexa‒
e increíble
ese girar soltero
del pez en su pecera.