Difícil custodia del tesoro interior

 

No siempre
despierta con un beso la Durmiente
    (y todo un ejército de príncipes podría dejar caer
    gota a gota sus besos para horadar su sueño
    pero ella fingiría entonces otro más profundo
    con sexo y párpados llenos de telarañas)
Empeñada en impávida
superficie de hielo
azul e indiferente
esta bella difícil camufla sus más violentas rosas
Pero uno
a su oído se acerca y pronuncia palabras
y palabras y entonces
descarados
como la escarlatina de una niña pequeña
los colores afloran
tejen la superficie del amor
                                         Y la Durmiente
sin tesoro interior
abre las piernas como una cortesana