Ante la esfinge*


Quién puede sondear el hondo abismo
del pensamiento humano? Quién acierta
a decidir si late enamorado
el corazón o nos anima torpe
el ansia infatigable del deseo?
En vano fija su mirada fría
el grave observador y ver procura
la desnuda verdad que el rostro esconde.
En dónde acaba la lascivia? En dónde
comienza la pasión honrada y pura?

Todo es oscuro y misterioso: suelen
confundir sus raíces en la tierra
el pino soñador y la ardorosa
palma que a la molicie nos convida:
no analices los tintes de la rosa,
no busques el secreto de la vida.
En pechos de mujeres mercenarias
ha brotado el amor limpio y augusto.
Quién juzga nuestros actos? quién condena?
Corrompe sus caminos el rey justo
y sube al Paraíso... Magdalena!

Transformación inacabable, eterna,
los átomos renueva y las pasiones:
lo que hoy es pensamiento en el cerebro
será mañana chispa en los hogares.
Esa que miras gota de rocío
verás en breve convertida en lodo!
Todo se agita y transfigura, todo,
desde la nebulosa al albedrío!




* Sin fechar. Cuaderno manuscrito de Manuel Gutiérrez Nájera. Fuente: Gutiérrez Nájera, Margarita, Reflejo, México, 1960, pp. 206-207.