No quiero decirlo*


No quiero decirlo, tal vez si lo digo
batiendo la alas, se vuela, se va!
Dejad que en mi alma se quede conmigo
a solas, muy cerca, muy juntos, acá!

Qué blanco es el cisne! La virgen, qué pura!
Qué muda la tumba! Qué honda la mar!
Y no hallo pureza, mudez, ni blancura,
ni oído de niño, ni abismo, ni altura
que sepa y merezca su nombre guardar!

Le digo a rosa: —me guardas secreto?
La rosa contesta —yo he sido botón!
Y al ir a decirlo, y a ser indiscreto
lo atrapo de nuevo, lo escondo, lo aprieto
y vuelve a su cárcel: mi fiel corazón!




* Sin fechar. Fuente: Gutiérrez Nájera, Margarita, Reflejo, México, 1960, p. 74.