Aventura del miedo
 
 



El columpio

a Cintia

Las cadenas
(de un naranja chillón,
aparatoso)
no palpitaban ya,
ya no gemían.
Ni un vaivén,
ni una mano
(generosa y amiga)
que le hiciese avanzar
(un instante,
un segundo tan sólo),
retroceder,
abanicar el aire
(siempre distinto,
siempre perpetuamente
renovado).



Debajo del dolor se mueve España

Estás allí. Te tienen.
Te han ganado a traición.
Te han obtenido a gritos,
a puñadas, a obuses.
Ayuno para expiar la falta
de no verte. Ayuno aquí,
conmigo; aquí,
rehecho; aquí, esperando
la señal de abrirte
las entrañas a besos.

Ayuno aquí:
desecho.


España 1961

a José Pascual Buxó

Quizá lo mejor hubiera sido meter la cabeza en el agua
del lavabo hasta asfixiarnos,
o acercarnos al potro de belfos temblorosos y dejar que
sus cascos nos moliesen el cráneo,
o machacarnos el corazón con una piedra como si fuese
acaso la peor alimaña.
Porque ni queremos a Dios sobre todas las cosas,
ni esperamos diplomas el día en que la muerte
se nos vuelva de pronto nuestra hermana carnal.
Hemos vivido siempre entre las ruinas
y las ruinas se fueron haciendo de nosotros
y nuestro cuerpo es hoy una nube de polvo
que corre y se desplaza, y que gime las horas,
y que tropieza y grita por las playas.

Porque no queremos la compasión de nuestros hijos
ni la simpatía del Hombre
o el perdón de los tiranos.

Quizá lo mejor hubiera sido
machacarnos el corazón con una piedra como si fuese
acaso la peor alimaña.


Elegía

a mi madre

1

Clamaste y en tu clamor sentiste el peso de mi ausencia.
Yo era tu carne y fui tu grito. Y te encontraste sola y en
la espera.
Y no llegué. No supe de tu llanto.
Yo, que he sido siempre un punto de ti misma, el ala
disecada...
Pero estuve en tus poros, por tus venas.

2

Te siento morir entre mi llanto
y te revivo a besos en mi carne.

Salobre amor, mi amor;
salobre grito.

Dueles, amor, me dueles.
Eres eterna en mí y eres amarga.

Polvo es el polvo.
Tu cielo soy apenas.